Peligro islamista en Irak
Este pasado sábado fallecían siete soldados iraquíes han fallecido y otros treinta resultaban heridos en el transcurso de un ataque de las milicias del Estado Islámico de Irak y Siria -ISIS- a una base militar cercana a Bagdad. El hecho de que este ataque se produzca a escasos kilómetros de la capital revela hasta qué punto es preocupante la amenaza de un ISIS que ya controla enclaves estratégicos del país.
En Irak hay una gran confusión. No puede decirse que el ISIS, suní, goce de las simpatías de las dinastías del Golfo Pérsico como Arabia Saudí, y tampoco de los chiíes a los que asesina. ¿Quién arma y financia, pues, a la insurgencia iraquí? Con todo, la pregunta no es la procedencia de su apoyo, sino cómo hacerle frente. Estados Unidos estuvo ocho largos años en Irak, con un enorme coste humano, económico y de imagen internacional.
Ahora, aparte de un puñado de instructores, Obama tira de su instrumento de política exterior favorito, el uso de DRONES -aviones no tripulados-. Sin embargo, el hecho de que Irán haya ofrecido su ayuda al vecino iraquí abona el terreno para un posible acercamiento entre Teherán y Washington. Sea como fuere, urge que el gobierno de Nuri al Maliki neutralice al ISIS con cualquier tipo de ayuda, con independencia de dónde venga. Un Afganistán en Irak sería catastrófico.