Los opinadores están de acuerdo: habría que traer a Pajares "por dignidad".
Sobre una imagen del interior del Airbus medicalizado que protagoniza este jueves todas las portadas, El Mundo abre con el indiscutible asunto del día y titula: “El religioso con ébola y la monja, repatriados en el avión de Rajoy”. En un amplio sumario, añade que “Miguel Pajares, muy debilitado, y la hispano guineana Juliana Bohi regresan desde Liberia en un Airbus “de autoridades medicalizado” y “serán tratados en una planta aislada del hospital Carlos III de Madrid”. Como segunda información, el fenómeno de Pablo Iglesias sigue dando titulares: “El PSOE compara el discurso de Podemos con el de Mussolini”. En clave económica, “Italia vuelve a la recesión y la UE exige a Renzi que implante ya las reformas”. Por último, “La Junta pagará 2,3 millones por los terrenos de El Algarrobico para demolerlo”.
Los editorialistas de El Mundo critican el “alarmismo” generado en torno a la repatriación del religioso Miguel Pajares: “El Gobierno español ha hecho lo correcto. Estados Unidos ya trasladó unos días antes a dos ciudadanos infectados por el ébola -un doctor y una enfermera- y están siendo tratados con un fármaco experimental. El aislamiento de un paciente de estas características no es complicado y España es un país con una Sanidad de primer nivel, con personal e instalaciones preparadas. (…) La repatriación de Miguel Pajares es un acto de humanidad y de justicia con quien, durante años y en el anonimato, ha estado salvando vidas en zonas olvidadas del planeta a sabiendas de que, al hacerlo, arriesgaba la suya propia”.
La Razón vuelca casi en exclusiva su portada a la epidemia de ébola y sus repercusiones. “Un suero de EEUU con nicotina, la esperanza para frenar el ébola”, titula, y añade que “los estadounidenses infectados por el virus reaccionan favorablemente a este tratamiento experimental”. La foto principal, como la de toda la prensa de este jueves, es para el interior del avión medicalizado que ha transportado al padre Miguel desde Liberia hasta Madrid, titulada “Cámara antincontagio”. La Razón incluye además una imagen del español infectado junto a la otra española evacuada, la monja Jualiana Bohi. Informa el diario de que “el hospital Carlos III aislará a los dos religiosos”. Sólo una nota distinta en portada, acerca de las consecuencias del escándalo del clan de los Pujol: “Pujol, ‘persona nongrata’: Premiá de Dalt no quiere su estatua y Lepe le retira los honores”.
“Respuesta acertada”, titula La Razón su editorial más destacado, sobre la repatriación. Sostiene: “Socorrer y ayudar a españoles ejemplares como él, que prestigian el nombre de España allá por donde pasan, es una obligación moral de la sociedad y una justa restitución de todo cuanto ellos han aportado a la colectividad. (…) De las personas cabe esperar una conducta altruista, pero de los gestores públicos lo exigible es que actúen con eficacia, pragmatismo y provecho del bien general. Por lo demás, es aconsejable no caer en alarmismos. El ébola es, en efecto, un virus muy agresivo que se contagia con suma facilidad si no se adoptan las precauciones necesarias. De ahí que esté causando estragos en los sectores más pobres y más apartados de Guinea, Sierra Leona y Liberia. Pero es impensable que la epidemia se pueda propagar a los países con avanzados sistemas sanitarios, como es el caso de España”.
Con un enfoque diferente, El País abre informando de que “Sanidad deja vacío un hospital de Madrid para el infectado de ébola” y destaca también el mensaje tranquilizador del Gobierno: “Las autoridades aseguran que el riesgo de contagio es mínimo”. También lleva a portada otra perspectiva de la epidemia de ébola, que la prensa española centra ahora en el padre Miguel, con un artículo titulado “El miedo hace huir a los médicos en Sierra leona”. Sobre la detención en Albacete de dos rumanos por explotar a 30 compatriotas, el diario destaca en portada el reportaje “Seis euros de jornal por vivir esclavizados”. La recesión económica en Italia, el alijo de droga incautado en el Elcano –por el que “los marineros iban a cobrar 550.000 euros”- y la última propuesta de Pedro Sánchez en el PSOE –dar “el poder a jóvenes sin vínculo anterior con el aparato”-, cierran la portada de El País.
En páginas de Opinión, El País es el único generalista que, aunque comparte que la repatriación es un acierto, critica la “descoordinación administrativa” que la ha rodeado: “Que Pajares vuelva a España para intentar reponerse es una buena noticia. (…) Esta eficacia fue empañada, sin embargo, por la torpe política informativa de las autoridades. Ayer, los responsables de la Comunidad de Madrid le hicieron un flaco favor a la directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Mercedes Vinuesa. Cuando esta compareció para explicar cómo se iba a manejar la situación, esa información ya era pública y empeoró la situación negándose a contestar a unas preguntas cuyas respuestas ya se conocían. (…) Después del aceite de colza, la gripe, las vacas locas y otras alertas, ya deberían saber que la información adecuada es una herramienta sanitaria crucial.
Sobre el tema del día, ABC destaca que “España cumple con su deber”, sobre una imagen a toda página de la cabina medicalizada del avión enviado a Monrovia. Al pie, deja espacio para la nota económica que llega desde Europa: “La recesión en Italia pone en riesgo la recuperación europea”, y adelanta uno de sus editoriales al respecto, titulado “Bruselas insta a Renzi a acelerar las reformas”.
Ignacio Camacho, en línea con los opinadores este jueves, afirma que “al cura Pajares había que traerlo por dignidad; por la suya y por la nuestra, aunque la suya estaba más que a salvo”. Argumenta: “Son cosas como esta las que miden la temperatura moral de un pueblo. Se puede hacer demagogia sobre el gasto del avión medicalizado, o sobre la gente que muere en España, que la hay, por falta de medios sanitarios. Pero hay situaciones de carga simbólica ante las que un país se tiene que retratar eligiendo si salir en la foto como es o como le gustaría ser. La opción correcta era traerlo, a ser posible con sus compañeras monjas. Por decencia. Por integridad. Por decoro civil. Y luego, si hace falta, que deroguen el Concordato”.