El fútbol es sorprendente. El fin de semana pasado sucedió algo que nadie esperaba en un partido de la Liga BBVA. Enormes han sido las repercusiones sobre lo sucedido el sábado en el estadio Vicente Calderón entre el Atlético de Madrid y el Celta de Vigo. El aclamado Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, fue pitado por su propia afición por una serie de actuaciones. Tuve la oportunidad de presenciar en directo los silbidos y jamás pensé que adquirirían tanta repercusión en los medios. Y es que el fútbol le da sorpresas y palos al más pintado. El idolatrado Simeone también es cuestionado, quizá en un momento de excitación, por el público del Calderón.
La pitada sufrida por Simeone me hace plantear una pregunta: ¿tiene la afición rojiblanca derecho a pitar a su entrenador? Yo creo que sí. Nadie es imprescindible en esta vida. Desde luego, hay que valorar y agradecer el trabajo y los títulos conseguidos por Diego Pablo Simeone estos años de atrás. Pero creo que los abonados rojiblancos tienen todo el derecho del mundo a expresarse con libertad y criticar las actuaciones de su cuerpo técnico. El medio más inmediato para ejercer la crítica fue ejercido con suficiencia por un sector del público: los pitidos se oyeron hasta en el Cerro del Espino.
Por otro lado, me ha llamado mucho la atención las recomendaciones y consejos, o mejor, los reproches que personas muy cercanas al entrenador rojiblanco han dado a los abonados del Atleti, que pitaron el otro día tanto el cambio de Griezmann como la presencia en el terreno de juego del delantero mejicano Raúl Jiménez. Los reproches iban envueltos en el recuerdo de los éxitos de Simeone con el Atleti. Pero, con todos mis respetos al entrenador argentino, los éxitos logrados por el Atleti de Simeone forman parte del pasado. Un equipo grande como el Atleti no puede quedarse anclado en los éxitos conseguidos estos años de atrás. Se tiene que pensar en el presente y en el futuro. No se puede vivir del pasado, por lo tanto, se entiende perfectamente el malestar de parte de la hinchada con su entrenador.
El fútbol es muy cruel con la figura del líder, o sea, el entrenador. Pero creo que Simeone, de momento, se está salvando. Son, pues, exagerados los reproches del entorno de Simeone a los aficionados que el otro día le silbaron. El entrenador argentino del Atleti se ha ganado a la afición y eso es de admirar. Pero los abonados, que acuden cada fin de semana al Manzanares, tienen opinión y han pagado religiosamente su abono o entrada. Simeone es el entrenador venerado, aclamado, admirado, respetado y adorado por la hinchada rojiblanca, pero eso no le salva de recibir una pitada o reprimenda de parte de su afición. Eso sería como renunciar al derecho a la crítica.
La veneración hacía un entrenador es muy peligrosa. Los cultos a la personalidad, en cualquier ámbito de la vida social, tienen que ser tasados. Simeone conectó de forma apabullante con la afición atlética, desde que llegó a Madrid. Los títulos ganados y los jugadores atléticos han ayudado a mantener esa relación de amor entre su entrenador y la grada. Tal relación de cariño ha sido tan grande que pocas veces, salvo el día mencionado, el entrenador argentino ha recibido críticas por parte de su afición, cuando realmente las tenía que haber recibido hace ya tiempo. Porque ya son varios casos de exagerada benevolencia de la afición atlética con Simeone, es menester recordar algunos errores del entrenador argentino. Valga sólo mencionarlos para que la afición atlética no renuncie a su derecho a la crítica. Nadie debe olvidar que Simeone, en la final de la Champions League, alineó de titular a un jugador lesionado como fue Diego Costa en la final de la UEFA Champions League, tampoco puede olvidarse como el entrenador argentino renunció a competir la vuelta de semifinales de Copa del Rey frente al Real Madrid en el estadio Vicente Calderón la temporada pasada. Por otro lado, esta temporada han sido sonados los tropiezos de los colchoneros frente al Olympiacos de Michel en la Champions League, el empate en Vallecas y el último empate en casa con el Real Celta de Vigo.
Es cierto que Diego Pablo Simeone ha cambiado la Liga BBVA, haciendo campeón al Atlético de Madrid contra todo pronóstico el año pasado, ha hecho crecer al Atleti en Europa ganando una UEFA Europa League, en la temporada 2011-2012, y quedó subcampeón de la UEFA Champions League la temporada pasada en Lisboa. Esos son todos méritos incuestionables, pero Simeone tiene que saber que la afición siempre tiene derecho a protestar. El fútbol es lo que es gracias a muchas cosas y, entre ellas, se cuenta las sabias opiniones de todas las aficiones. Acepte, pues, la reprimenda Simeone y rectifique.