La obra, de la Yale University Art Gallery, en una exposición en Sevilla.
La educación de la Virgen, obra de 1617 atribuida a Velázquez, fue donada en 1925 a
Yale University Art Gallery, donde permaneció en el anonimato hasta que en 2005 John Marciari, del Museo de Arte de San Diego, señaló al pintor sevillano como autor del lienzo para cinco años después publicar un artículo en el que insistía sobre su primera aproximación.
Este martes,
Sevilla ha sido testigo de su regreso a España para formar parte de la exposición
El joven Velázquez, que puede visitarse hasta el 15 de enero en el antiguo
convento de Santa Clara, donde compartirá sala con
La educación de la Virgen, de Juan de Roelas; y la
Sagrada Familia, de Luis Tristán.
Su interés aumenta si cabe por el hecho de haber sido restaurada durante los últimos dos años y medio gracias al patrocinio del Banco Santander, cuyo fallecido presidente Emilio Botín iba a presentar sus resultados el mismo día que se informó de su muerte.
El catálogo publicado por la Universidad de Yale explica los detalles que invitan a pensar que se trata de una obra del joven Velázquez de la época sevillana: “El ocre del manto que porta
Santa Ana es de una factura muy parecida al que lleva San Tomás en la pintura conservada en el Museo de Bellas Artes de Orleans. Lo mismo ocurre con la vestimenta de la joven Virgen, que puede ser comparada con las que porta en la Inmaculada Concepción de la National Gallery”.
Según los responsables del estudio, “resulta sorprendente percatarse de cómo Velázquez empleó los
mismos modelos para diferentes trabajos, como ocurre en el caso de la figura masculina elegida para representar a San Joaquín en
La educación de la Virgen y a San Pablo en el MNAC”.
Las tareas de conservación se han centrado en el
soporte y en la superficie pictórica, para lo que los restauradores se han servido de nuevas tecnologías como
rayos X: “Han sido eliminados añadidos de pintura, aunque no todos debido a la facilidad de dañar el
pigmento original. Esta tarea ha permitido desvelar pequeños detalles como el hocico del gato. También han sido corregidas zonas concretas como la sombra proyectada por el pliegue de la capa de Santa Ana”.