Las portadas, con Oleguer en particular y los Pujol, en general.
El Mundo va con la tesis del juez: “Pedraz cree que Oleguer lavó el dinero de la familia Pujol”. La imagen, un fotograma televisivo, es para Oleguer Pujol a la llegada a su domicilio. “PP y PSOE firmarán un pacto contra la corrupción”, y “El paro cayó a niveles récord este verano pero el empleo se ralentiza”, puede leerse en la columna de salida. Además, “Muere un nigeriano en Barajas desatendido por miedo al ébola”, ya que “el estalló una bola de cocaína en el estómago pero no le asistieron hasta pasados 50 minutos”.
El editorial más destacado del día en este diario aborda el “operativo de blanqueo de los Pujol”. Expone: “Convergencia acusó ayer al Gobierno de ‘gestualizar’ para convertir esta causa en una respuesta al ‘proceso participativo’ abierto en Cataluña, pero no es el Ejecutivo sino los tribunales los que estrechan el cerco sobre la familia Pujol dentro y fuera de España. En este punto cabe reseñar que también un juez de Liechtenstein investiga al patriarca por blanqueo de capitales. Ya son cinco las causas judiciales que afrontan siete miembros de la familia Pujol, a quienes durante años les fue muy bien en España. Pero su suerte estaba ligada a una patente de impunidad que ya ha tocado a su fin”.
La Razón asegura que “El juez investiga si Oleguer Pujol blanqueó comisiones del clan en siete ‘pelotazos’”, y hace público un curioso mote para el pequeño de los Pujol: “’Rasputín’ sabía que iban a registrar su casa”. Por ello, dice el diario, no había rastro de dinero tras desmantelar “del jardín a los baños”. Más titulares, “La empresa vinculada al cuñado de Mas recibe un 27% más de dinero que con el tripartito” y “El paro baja del 24% por primera vez desde 2011”.
Para los editorialistas de La Razón, “no es frecuente tal nivel de enriquecimiento de una familia en una sola generación”, en relación con el clan Pujol. Añaden: “Deberían poder explicar públicamente la génesis de unos negocios multimillonarios que ellos mismos mantienen que han sido legítimos. Y como no parece que lo puedan explicar, son los tribunales de Justicia los que tienen la última palabra, y convendría que no se demoraran. En todo caso, resulta ridículo que se aventen fantasmas de oscuras conspiraciones contra Cataluña para tapar el escándalo”.
El País asegura que “La Generalitat organiza el 9-N por Internet para no dejar rastro”, y que “quiere evitar otra impugnación del Tribunal Constituacional”. La foto es para Oleguer Pujol, “en libertad con cargos por blanqueo y fraude”. “La recuperación del empleo sigue apoyada en contratos temporales”, dice este diario, que subtitula que “el paro baja del 24% por la creación de 151.000 trabajos”. Desde París, El País ofrece la siguiente información: “Valls renuncia al término ‘socialista’ para definir a lanuevaizquierda”. “Hay que dejar de aferrarse a un pasado nostálgico”, afirma el primer ministro galo. El reportaje: “Chinos en España: del bazar a la universidad”. Obituariio: “Punto final del gran narrador vasco; Muere Ramiro Pinilla, un titán de la literatura”.
El País, en su editorial sobre Oleguer Pujol, se centra en el estado que queda la credibilidad de Artur Mas: “Sería maligno y erróneo cargar el lastre de los negocios pujolistas sobre el creciente independentismo; igual que sobre el pactismo tantas veces practicado, y con aciertos, por Pujol. Lo penal va por una vía y lo político por otra, aunque a veces parezcan superponerse. Pero el legado de Pujol pesará, sin duda, sobre las espaldas de sus legatarios, de Mas y de CDC en primer término. Porque la única forma de interponer distancia habría sido activar la investigación parlamentaria sobre las presuntas coyundas entre la familia y ‘su’ Administración, en vez de acelerar el paso a consultas populares cada vez más etéreas. Así, el proyecto de crear un ‘partit del president’ (Mas) de nueva planta acarrea todo el plomo del ‘president’ (Pujol)”.
ABC: “El juez desmonta la tapadera de Oleguer Pujol para ‘lavar’ dinero”, con foto del hijo del clan Pujol con gafas oscuras, conducido en coche, con gafas oscuras, a la comisaría. Otros titulares: “La tasa de paro baja del 24% por primera vez desde 2011” y “Hacienda estudia corregir el castigo fiscal a la venta de vivienda usada”.
Para ABC, ya en páginas de Opinión, “el nacionalismo catalán ha desarrollado la versión patriótica de la corrupción, en la que se disculpa a quien la practica siempre que sea un líder carismático de la nación”. Y concluye: “Mientras poco a poco va enmudeciendo la consulta del 9-N, y aunque Artur Mas invente una caricatura de referendo para sustituirla, el caso Pujol escala posiciones como un ruidoso escándalo que trasciende a la familia protagonista, y señala directamente a un régimen político y social que ha consentido la corrupción hasta el extremo de convertirla en seña de identidad”.