www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

NOVELA

Jonathan Lethem: Los Jardines de la Disidencia

domingo 02 de noviembre de 2014, 12:40h
Jonathan Lethem: Los Jardines de la Disidencia

Traducción de Cruz Rodríguez Juiz. Literatura Random House. Barcelona, 2014. 416 páginas. 22,90 €. Libro electrónico: 11,90 €


Por Lorena Valera Villalba

Los Jardines de la Disidencia es la novena novela del escritor estadounidense Jonathan Lethem. Autor poco conocido en España, Lethem comenzó su carrera literaria a mediados de los años noventa con una serie de novelas cercanas a la ciencia-ficción, aunque su primera traducción al español es Huérfanos de Brooklin (2001), obra en clave detectivesca. Además de novelas, Lethem ha cultivado el ensayo, con sugerentes títulos como Contra la originalidad: un ensayo iconoclasta (2008), la escritura de guiones cinematográficos y es además el autor del cómic Omega el desconocido (2007). Su última novela dista bastante del género de la ciencia-ficción con el que comenzó su trayectoria -“nunca podría ser un escritor de ciencia-ficción”, ha confesado el autor-: Lethem propone una completa inmersión en el ambiente que rodea al comunismo en Estados Unidos a través de la narración de los avatares de tres generaciones de personajes que manifiestan un profundo inconformismo con el entorno, aunque desde diferentes perspectivas y con matices distintos.

Rose Zimmer es el personaje central de la novela. Mujer enérgica, fuerte, decidida y de profundas convicciones políticas, reside en Sunnyside Gardens, una comunidad en Nueva York en la que se la conoce bien por su radicalismo poculo de la misma para los lectores no familiarizados con el contexto del momesociedad norteamericana de mediados del siglo pasadlítico y su difícil carácter. La novela comienza con su expulsión del partido comunista por mantener relaciones con un policía negro. Zimmer asiste desde su propia cocina a la reunión del partido en la que se determina que sus relaciones íntimas con la autoridad resultan incompatibles con la permanencia en el partido. Con un punto de humor, aderezado con la prosa ágil y desenfadada de Lethem, Los Jardines de la Disidencia promete desde el comienzo ser una novela de contrastes, de personajes divididos y plagada de escenas que reflejan con una mezcla de humor y acritud el ambiente político, cultural y social de Estados Unidos de mediados del siglo XX.

Paradójicamente, en una de las virtudes cardinales de la novela, ese fresco de la sociedad norteamericana de mediados del siglo pasado que nos ofrece el autor, reside también el que puede suponer el principal obstáculo para los lectores no excesivamente familiarizados con el contexto en el que se plantea Los Jardines de la Disidencia. En ocasiones, las referencias culturales y sociales a las que se alude de forma directa o indirecta son lejanas y, por tanto, desconocidas para el lector, que puede sentir en determinados momentos que hay detalles cuya relevancia no logra captar plenamente debido a la distancia cultural.

El peso de la novela recae fundamentalmente en los personajes femeninos. Si bien Rose Zimmer es el centro de la narración, su hija Miriam ofrece un interesante contrapunto a la figura de Rose. En su proceso de huida de la influencia materna descubre que hay inevitables puntos de conexión con ella. A través de Miriam asistimos a otra forma de vivir la implicación política, pero también de concebir las relaciones o la maternidad. La distancia entre madre e hija se pone de relieve en ocasiones mediante escenas un tanto grotescas, que muestran el contraste entre el idealismo histriónico de Rose Zimmer y el pragmatismo adolescente de Miriam. Los personajes masculinos se presentan a través de su relación con ambas, lo que ofrece un interesante punto de vista, pues Los Jardines de la Disidencia no solo ofrece una interesante muestra de un contexto político a través de unos personajes, sino que lo hace a partir de figuras femeninas. De esta forma, la novela plantea también una reflexión sobre el papel de la mujer en la sociedad y en la política del momento, y sobre los prejuicios que, a pesar del discurso abierto y rupturista, aún imperan.

La novela no respeta un eje temporal lineal; son frecuentes los saltos en el tiempo entre diferentes capítulos. El autor puede ofrecer así una imagen de la cultura política y social del país en diferentes momentos del siglo XX –años 50, años 60 y 70– y a través de diferentes personajes, que de alguna manera encarnan las contradicciones propias de su tiempo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios