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BIOGRAFÍA

Malala Yousafzai y Patricia McCormick: Malala. Mi historia

domingo 16 de noviembre de 2014, 19:04h
Actualizado el: 21/11/2014 19:23h
Malala Yousafzai y Patricia McCormick: Malala. Mi historia

Traducción de Julia Fernández. Alianza. Madrid, 2014. 272 páginas. 14 €. Libro electrónico: 8,99 €

Por Jorge Pato García

En estos tiempos en los que estamos hartos de ver cómo en el mundo proliferan las injusticias, parece por momentos que no vamos a poder encontrar un mínimo resquicio donde al final triunfe el bien. Una de esas grandes injusticias que acapara minutos en los medios de comunicación es el avance, a pasos agigantados, de la nueva marca terrorista, el Estado Islámico, sinónimo de sometimiento, destrucción y salvajismo. Estos nuevos sembradores del terror parecen una suerte de marca mejorada, en cuanto a maldad, de los talibanes afganos, y son precisamente estos los coprotagonistas de la historia de Malala.

Como todos los libros autobiográficos, la consciencia de la veracidad y realidad de los acontecimientos que se nos narran, hacen que lo bueno se magnifique y lo malo nos sobrecoja. Todos tenemos perfectamente ubicada a Malala, Premio Nobel de la Paz 2014, como un referente de la lucha por los derechos de las niñas en general y en contra de los dictados de los radicales mahometanos en particular, pero ir al origen de todo es, sin duda, un viaje apasionante que no deberíamos perdernos.

En el valle de Swat, en la ciudad de Mingora, Ziauddin Yousafzai vive con su familia y ejerce su labor de maestro tratando de inculcar conocimientos a jóvenes de ambos sexos en su escuela. Todo transcurre con cierta normalidad hasta que los talibanes afganos toman el control del valle de Swat e imponen los criterios más estrictos sobre el buen comportamiento con arreglo a la interpretación más sectaria del Corán. Para los talibanes, el hecho de que las niñas acudieran a la escuela era un atentando contra esos mandatos que emanaban del libro sagrado de los musulmanes. La terquedad, la creencia en la libertad y la lucha por la educación de las niñas, consiguieron que contra viento y marea Malala fuese convirtiéndose poco a poco, a pesar de su juventud, en la figura que hoy conocemos. Pero los radicales siempre tratan de salirse con la suya. Con quince años Malala es un gran estorbo y un insulto para los talibanes, quienes, en una emboscada al autobús en el que viajaba de regreso de la escuela a casa, le disparan tres tiros a quemarropa con la certeza de que han acabado con su vida.

Por suerte, Malala sobrevivió y con mucha mayor fortaleza sigue reclamando la educación para las niñas como la mejor vía de progreso y como único camino para terminar con el sometimiento. Muchos en Mingora se asustaban cuando el mulá profería por la radio su oráculo de plegarse y obedecer el islamismo radical o si no recibirían como castigo un terremoto destructor. Sin embargo, al final, el verdadero terremoto que sacude conciencias con su historia vital es Malala y su batalla para que las niñas y mujeres no vivan bajo el yugo de la ignorancia. Sin duda, una historia digna de ser leída una y otra vez y un auténtico ejemplo para todos, una muestra de que la edad y las condiciones del entorno no son una limitación para los verdaderos luchadores.

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