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LAS CENIZAS DE CAYETANA FITZ-JAMES STUART REPOSAN EN LA CAPILLA DE LOS GITANOS

El cardenal Amigo destaca la bondad y la sencillez de la duquesa

Efe
jueves 20 de noviembre de 2014, 23:57h
Actualizado el: 24/11/2014 14:42h
Miles de personas han despedido a la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, en un funeral oficiado en la Catedral de Sevilla por el cardenal Carlos Amigo Vallejo, tras lo que el cadáver ha sido trasladado al cementerio de San Fernando, donde ha sido incinerado. Las cenizas reposan ya en la Iglesia del Valle, sede de la Hermandad de los Gitanos, de la que la aristócrata fue hermana. La hornacina está ubicada en la nave lateral derecha, bajo un cuadro de tamaño mural que representa la Resurrección y bajo una lápida de mármol.

En la lápida está escrito: "Aquí reposan las cenizas de nuestra hermana, doña Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, duquesa de Alba. Camarera de honor de María Santísima de las Angustias, medalla de oro y gran benefactora de esta Hermandad de los Gitanos, gracias a cuya contribución y ayuda fue posible la reconstrucción de este Santuario. Estará por siempre en la memoria de nuestra hermandad. 1926-2014".

El cortejo fúnebre, compuesto por seis vehículos, abandonó la Catedral en medio de palmas "por sevillanas" con la que la despidieron los varios miles de sevillanos que esperaban a lo largo de la avenida de la Constitución.

Casi cuatro mil personas, entre familiares, allegados a la fallecida y curiosos han asistido al funeral en el interior de la catedral, donde el arzobispo ha definido a Cayetana de Alba como "noble por herencia y noble, muy noble, de corazón. Noble en el servicio a los más necesitados".

El viudo de Cayetana Fitz-James Stuart, Alfonso Díez, y los seis hijos de la duquesa han permanecido situados en la primera fila de sillas a la izquierda del altar, junto a Cristina de Borbón Dos Sicilias -sobrina del rey Juan Carlos- y su marido, Pedro López de Quesada.

Los hijos de la duquesa han saludado uno a uno antes del comienzo de la ceremonia a la infanta Elena, que ha acudido en representación del rey Felipe VI, tras ser recibida a su entrada al templo por Alfonso Díez y Carlos Martínez de Irujo.

La Infanta ha estado sentada junto a los familiares -en una posición avanzada- y a muy escasos metros del Altar Mayor, donde contrajo matrimonio, que también fue oficiado por Carlos Amigo.

Alfonso Díez se ha visto apoyado durante el oficio religioso por los hijos de la duquesa y, especialmente al final del mismo, por Cayetana Rivera, hija de Eugenia Martínez de Irujo, quien se ha abrazado durante largo rato al ya viudo de su abuela.

Entre los asistentes a la ceremonia estaban el ministro de Defensa, Pedro Morenés; el presidente del Senado, Pío García Escudero; la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, y el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido.

El féretro de la aristócrata, rodeado por cuatro blasones blancos y un gran cirio pascual en el altar presidido por una imagen de la Virgen de la Granada, entró en el templo portado por sus nietos mientras sonaban los acordes interpretados por la coral polifónica acompañada por el organista de la catedral. Antes de dar inicio a la celebración, el cardenal Amigo Vallejo saludó a los familiares de Cayetana de Alba y a las autoridades asistentes. En su homilía, ha dicho que "la vejez venerable no se mide por los muchos días ni por el número de años, sino por una vida llena de nobleza y de bondad".

Con estas palabras del libro de la Sabiduría se ha referido el arzobispo emérito de Sevilla al hecho de que la duquesa de Alba haya fallecido con muchos años, 88.

Antes de celebrar la ceremonia religiosa, el cardenal se ha dirigido a los asistentes ante el altar del jubileo de la Catedral de Sevilla para decir que el motivo que los reunía era "especialmente triste y doloroso" aunque ha advertido de que "la vida no termina junto al sepulcro" y se ha referido a la duquesa de Alba para decir que ya ha "completado su peregrinación".

El féretro de la duquesa fue trasladado a la Catedral de Sevilla después de que cerrara a las 11.00 horas la capilla ardiente, que ha estado instalada desde ayer en el Salón Colón del Ayuntamiento y ha recibido la visita de unas 80.000 personas. Centenares de personas han esperado a la salida del féretro en Plaza Nueva, sede del Ayuntamiento, y en la avenida de la Constitución para acompañar al cortejo fúnebre en su camino hacia la catedral hispalense.

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