En La batalla de Bretton Woods. John Maynard Keynes, Harry Dexter White y cómo se fraguó un nuevo orden mundial, Benn Steil nos ofrece una obra sobresaliente en la que aúna diferentes disciplinas (economía, historia, relaciones internacionales y geopolítica) que ordena de manera coherente. Sus rigurosos análisis, aunque centrados en los años inmediatamente anteriores y posteriores al consenso de Bretton Woods, le permiten extraer lecciones aplicables al escenario actual, en particular en lo que atañe a la rivalidad entre China y Estados Unidos.
El autor vertebra la obra alrededor de la personalidad de dos grandes economistas, John Maynard Keynes y Harry Dexter White, británico y estadounidense respectivamente. En efecto, una de las grandes conclusiones que el lector extraerá, tiene que ver con el cambio en la hegemonía global consumado en Bretton Woods. Estados Unidos se convirtió en el principal actor del mundo occidental, si bien el dominio británico venía menguando desde décadas atrás.
Keynes y Dexter White simbolizan a dos hombres de Estado. Nos hallamos ante dos economistas que lideraron la diplomacia internacional, a pesar de que sobre el norteamericano se proyectaron dudas y evidencias más que razonables acerca de sus relaciones con la URSS de Stalin. Al respecto, el lector disfrutará con aquellos pasajes que describen sus labores de espía al servicio del comunismo (soviético).
Así, durante las negociaciones de Bretton Woods, Dexter White se mostró solícito con el obstruccionismo practicado por la URSS, pese a lo cual, Benn Steil insiste en que sus ideas económicas bebían de fuentes keynesianas, no marxistas (pág. 61). El autor se detiene y disecciona las razones que llevaron a Estados Unidos a tomar parte en la Segunda Guerra Mundial, opción que inicialmente generaba el rechazo de la mayor parte de la sociedad norteamericana. En este sentido, destaca el realismo del presidente Franklin Delano Roosevelt: la caída de Reino Unido ante el nazismo implicaría un claro riesgo para la seguridad estadounidense. En consecuencia, se produjo un gradual cambio de perspectiva que se tradujo en la Ley de Préstamo y Arriendo, fundamental para que los británicos afrontaran el esfuerzo bélico.
El desenlace final de la contienda bélica certificó el poderío de la economía de Estados Unidos (oro y dólares), asegurándole una influencia capital en el entramado institucional trazado en Bretton Woods y que hubo de ser aceptado, aunque a regañadientes, por el resto de socios, empezando por Reino Unido, que aún mantenía la esperanza de ser considerado una potencia global. Algunos testimonios de Keynes reflejaron tal aspiración: “El país estaba rebosante de autocompasión y sencillamente no estaba preparado para aceptar pacíficamente el hecho de que su posición y sus recursos ya no eran los que fueron”(págs. 433-434).
Como bien argumenta el autor, tras 1945 Reino Unido no se hallaba en condiciones de evitar la expansión soviética y la penetración comunista en naciones estratégicas (por ejemplo, Grecia y Turquía). Dicho con otras palabras: se hacía imprescindible la participación (o el liderazgo) de Estados Unidos. Esta necesidad u obligación se consumó en la Doctrina Truman y su compromiso con prestar asistencia económica y militar para evitar que las citadas naciones cayeran bajo el comunismo liberticida (pág. 437).
Finalmente, la ayuda de naturaleza económica (Plan Marshall) fue el otro eje de la intervención de Estados Unidos en los asuntos globales, en este caso europeos, a partir de 1945. Con tal proceder, favoreció la recuperación de Europa occidental, permitiendo el fortalecimiento de sus democracias, algunas de las cuales (la británica) se hallaban en bancarrota económica, lo que minaba cualquier posibilidad de implementar proyectos tan novedosos como ambiciosos (Estado de Bienestar).
En definitiva, una obra estelar tanto desde el punto de vista de la solvencia científica como de la técnica narrativa. Descripción minuciosa y análisis riguroso caminan juntos. Benn Steil parte de un objeto de estudio bien delimitado y reflejado en el título, pero es capaz de extraer lecciones aplicables al actual “estado del mundo”, como la relación/dialéctica que protagonizan Estados Unidos y China.