Quizá lo que debe llamar más la atención de la victoria electoral de Donald Trump sea el pasmo --para decir lo menos-- de los científicos sociales. Sin embargo, ahí, en las ciencias sociales, se debe tener el principal análisis no sólo de las cifras electorales ni la satisfacción pesimista de que al final de cuentas Hillary Clinton ganó el voto popular, sino el primer intento de explicación de la nueva configuración de la mentalidad social del estadunidense mayoritario.
El primer acercamiento tendría que ser a partir de la relectura de enfoques diferentes de la historia de los EE.UU. que permitan ir dilucidando el nuevo perfil del pensamiento social estadunidense:
1.- American vértigo. Un viaje por Estados Unidos tras los pasos de Tocqueville, de Bernard-Henry Levy. En el 2004, el escritor y filósofo estadunidense fue contratado por la revista The Atlantic para realizar un viaje especial siguiendo el camino del conde de Tocqueville en 1830, recién fundada la república americana. Fue un tiempo de fractura: Barack Obama comenzaba a despuntar en el escenario político, Bush Jr. se enfilaba a su inentendible reelección, la crisis económica y social del 2008 ni siquiera se preveía porque los economistas no estaban preparados para percibirla. Y ahí, en este texto, se dibuja ya el aislacionismo del estadunidense medio, su ausencia de la realidad, su corto plazo, su confianza en los líderes.
2.- (De) La democracia en América, de Alexis de Tocqueville, ayuda a entender la dinámica del movimiento social del sistema estadunidense y el descubrimiento del politólogo francés de los tres pilares de la democracia del nuevo mundo: la igualdad de condiciones en la libertad, la representación política y sobre todo --por encima de todo y como eje central-- el papel de la ley, y junto a éstas estarían las otras tres dinámicas sociales determinantes: el espíritu de iniciativa, la competencia económica y la libertad política. El regreso a Tocqueville ayudaría, en estos tiempos de oscuridad, parafraseando al propio Tocqueville, que los espíritus no vaguen en la oscuridad.
3.- La derecha radical en el partido republicano. De Reagan a Trump, de Jesús Velasco, Fondo de Cultura Económica. Escrito apenas perfilado Trump como candidato republicano, Velasco logra desentrañar los misterios del pensamiento conservador estadunidense mucho más allá del oscurantismo que facilita el encasillamiento y que impide profundizar en las raíces reales del conservadurismo. Y su punto de partida es sencillo y quizá por eso poco comprendido: el pensamiento conservador forjó el pensamiento y la política de los EE.UU. Y ha sido el pensamiento conservador el que fijó respuestas reales a cuatro temas torales de la realidad del imperio: política exterior, escalamiento militar, terrorismo e imperialismo territorial externo. Y aporta un dato que ayudaría a analizar el momento actual: la teoría del realineamiento como el cambio duradero y significativo en la distribución del respaldo partidista a grupos relevantes en el electorado.
4.- La historia silenciada de Estados Unidos, de Oliver Stone y Peter Kuznick, editorial La Esfera de los Libros. Se trata de una revisión crítica, desde el pensamiento progresista, de la historia imperial de la Casa Blanca desde el New Deal de los treinta para salir de la crisis hasta el fracaso de Barack Obama como la esperanza de un político de piel negra que al final decidió, dicen los autores, refrendar el camino imperial de Bush Jr. Más de debate que de análisis histórico, de todos modos la revisión del papel del imperialismo en la dinámica de las relaciones internacionales y en sus efectos internos ayuda a entender bastante las razones sociales, políticas, morales y de decepción que han engendrado a Trump; es decir, que el nuevo presidente estadunidense no ha sido una aberración histórica sino la confirmación de un proceso social y político progresivo.
5.- The Politics of Resentment. Rural consciousness in Wisconsin and the rise of Scott Walker, de Katherine Cramer, Chicago University Press, es la más reciente aportación a la percepción del cambio de mentalidad estadunidense. La reseña de Jeff Guo en el The Washington Post después de la derrota de Trump ubicó con exactitud la aportación sociológica de la investigación académica al pensamiento social popular: el resentimiento social basado en la ineficacia de los gobernantes para administrar la crisis y el colapso en la dinámica empleo-jubilación que terminó con el sueño estadunidense. Aunque la investigación abarcó una comunidad específica, sus conclusiones aportan esos elementos para entender el resentimiento popular de la sociedad de hasta abajo contra los gobernantes que ofrecieron ideología y no solución a problemas del día a día.
6.- La gran apuesta, de Michael Lewis, Editorial Debolsillo, una crónica de la crisis del 2008 pero también un gran mural que retrata la codicia estadunidense que ha llevado a la polarización riqueza-pobreza. Esta crisis del 2008 fue provocada por las grandes corporaciones a las que luego salvó Obama para que los ejecutivos no perdieran sus bonos y Hillary Clinton representó porque justamente este Wall Street fue el que financió el apetito voraz de recursos de la Fundación Clinton. Este libro es clave para entender que los que provocaron la crisis económica del 2008 por su codicia fueron los que ascendieron al poder a Obama como el primer presidente negro de los blancos, es decir, el presidente que salvó el capitalismo a costa de deteriorar el bienestar social de los estadounidenses medios y bajos.
La lista podría ampliarse pero son unas pocas reflexiones que ayudarían a racionalizar las explicaciones sobre el ascenso de Trump impulsado por una nueva ola conservadora marcada por el resentimiento contra el establishment ideológico, corporativo e imperial.
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