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Inquietantes perspectivas en las presidenciales francesas

sábado 11 de febrero de 2017, 09:45h
El año del que ha transcurrido poco más de un mes es decisivo para Francia. En el país vecino, se celebrarán las elecciones presidenciales el 23 de abril en primera vuelta y, si resultara necesario, el 7 de mayo en segunda. Las legislativas un mes después y las elecciones al Senado en septiembre. Especialmente trascendentales serán en las que está en juego quién será el próximo inquilino del Elíseo. Y el panorama no se presenta precisamente despejado ni alentador con una ciudadanía confusa y desencantada, lo que siempre es un perfecto caldo de cultivo para que rampen los extremismos y toda suerte de ideologías populistas.

Como ocurre en estas circunstancias en Francia con la líder del ultraderechista Frente Nacional, una Marine Le Pen crecida, que goza del favor de buena parte del electorado, y frotándose las manos ante las complicadas situaciones de algunos de sus competidores: complicaciones –todo hay que decirlo- alentadas en la red por los servicios secretos rusos. El candidato del partido de centro derecha Los Republicanos, François Fillon, se encuentra inmerso en el escándalo del jugoso sueldo que otorgó a su mujer, en un presunto empleo ficticio, cuyos euros cobrados por Penelope Fillon no eran, desde luego, ficticios, sino muy contantes y sonantes. Su marido pensaría que así todo quedaba en casa. Pero este amor a la familia -a costa del bolsillo de los contribuyentes- no lo comparten, como es lógico, sus compatriotas. Según los últimos sondeos, Fillon ha caído en picado y se le insta a que abandone la carrera por la presidencia y su partido busque un sustituto.

Y por si el que ya se conoce como Penelopegate fuera poco, ha salido a la luz pública un bombardeo de rumores sobre la supuesta homosexualidad de Emmanuel Macron, candidato de la formación En Marcha, creada por quien fue ministro de Hollande. No es, claro está, esa supuesta condición sexual lo que ha causado inquietud, sino sus supuestas mentiras y doble vida, el paripé de su matrimonio con Brigitte Trogneux, quien fue su profesora en el instituto. Pero lo más preocupante es que este rumor parece haberlo puesto en circulación medios vinculados al Kremlin.

En este contexto, Fillon no debería empecinarse en mantener su candidatura contra viento y marea, como está haciendo, y, más allá del rumor concreto sobre Macron, no habría que pasar por alto la que parece ser una nueva interferencia rusa en unas elecciones. Todo apunta a que hicieron la jugada -con magníficos resultados- con Trump, y quieren repetirla en Francia. Es obvio que Rusia apostó por Trump como caballo ganador y que Marine Le Pen es la preferida del Kremlin. No es extraño, pues, que quiera “contribuir” a llevarla al Elíseo. Y que ponga toda la carne en el asador.

El resultado de las presidenciales francesas no será solo decisivo para Francia. También lo será para toda Europa. Con Trump en la Casa Blanca y el Brexit solo faltaba otra beligerante antieuropeísta en un país del peso de Francia. De llegar al poder, Marine Le Pen ha declarado su intención de sacar a Francia del euro y de la Unión. Lo que ocurra en los comicios presidenciales franceses puede dar la puntilla a la Unión Europea (UE). De lo que se alegrarían enormemente Trump y Putin.
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