La Audiencia Nacional, en un auto de suma importancia, le ha ordenado al juez Fernando Andreu que cite a declarar como imputados, investigados en la nueva terminología, al ex director del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez y a otros directivos de la institución reguladora. La petición se extiende así mismo al ex presidente de la CNMV, Julio Segura, y a su número dos, Fernando Restoy.
Estas actuaciones están ligadas a la salida a Bolsa de Bankia, la entidad fruto del conglomerado de varias cajas de ahorros, de las que Caja Madrid era sólo la más importante. Bankia es una creación del Banco de España, y en particular de Miguel Ángel Fernández Ordóñez. La institución conocía perfectamente la situación financiera de cada entidad. Y combinó su posición de fuerza con el cálculo político para crear un gran fiasco financiero en una entidad vinculad al Partido Popular. Por otro lado, permitió que miles de pequeños ahorradores pusiesen sus ahorros en una entidad que no tenía valor, porque no podía tenerlo. Como resultado del auto de la Audiencia Nacional, ha dimitido la cúpula de supervisión del Banco de España.
Las cuestiones financieras entrañan una complejidad detestable, por utilizar la expresión del gran economista D. H. Robertson. Teniendo en cuenta ello, y la magnitud de las acusaciones, cabe dar un mayor pábulo si cabe a la presunción de inocencia. Pero precisamente porque el fiasco de la salida a Bolsa de Bankia es de tamañas dimensiones y los perjudicados fueron muchos y de forma muy grave, cabe felicitarse por que continúe la actuación judicial. Ahora cabe esperar que se llegue al fondo de la cuestión y que los culpables no terminen sus días sin haber cumplido ante la justicia.