Las imágenes de José Luis Rodríguez Zapatero siendo recibido ayer por Nicolás Maduro en Caracas revelan la sintonía entre ambos políticos. Salvo Evo Morales, Raúl Castro o Daniel Ortega, muy pocos son los aliados que han aireado en público sus buenas relaciones con el dictador venezolano.
De no ser porque está en manos de una gestora, el PSOE debería salir al paso de semejante despropósito. El problema es que la actual falta de liderazgo en el partido permite que comportamientos así queden difuminados como meras anécdotas, cuando en realidad son algo mucho más grave.
Zapatero se negó a reclamar la puesta en libertad de Leopoldo López, como sí hicieron Felipe González, José María Aznar y un buen número de ex presidentes iberoamericanos y personalidades al más alto nivel. Su supuesta “labor de mediación” no es sino una mera distracción organizada por el régimen bolivariano para jugar con la vida de los presos políticos venezolanos. Zapatero, pues, no sólo perjudica la causa de la democracia en Venezuela sino que alienta a la dictadura de Maduro prestándose a sus manejos propagandísticos.