www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

40 años de elecciones democráticas y ahora no estamos bien

Se acaba de editar el número 8 de la revista de la Asociación de ex-Diputados y ex-Senadores de las Cortes Generales. Esta vez la revista trata preferentemente de dos grandes temas, a saber, el 60 aniversario del inicio de Europa como entidad con personalidad jurídica internacional (y la nueva situación con la salida del Reino Unido), y el 40 aniversario de las elecciones del 15 de Junio de 1977 con las que se culminó el proceso para instaurar nuestro nuevo Estado democrático.

La revista es una buena revista, no sólo por la pluralidad de firmas que convoca para cada uno de los números publicados, por el interés de buena parte de sus contenidos, y finalmente por el enfoque plenamente identificado con los valores democráticos que proceden de la institución parlamentaria que la revista representa.

El equipo que la elabora está constituido por Pedro Bofill, antiguo diputado socialista, y Luis Carlos Ramírez, un veterano periodista parlamentario, como directores, y están apoyados por un Consejo de redacción en el que figuran notables ex-parlamentarios, como Fernando Sanz, Manuel Núñez Encabo, Elena Moreno, Carmen Solano, Rafael Martínez-Campillo, Jerónimo Nieto y Carlos Ruiz Soto.

Mi colaboración en el número se tituló “Todo era incierto”, y como se trata de mi testimonio sobre la autenticidad de algo que sucedió en la transición, creo interesante publicarlo:

“El falseamiento sobre lo que fue el proceso constituyente se basa en la falacia de que todo estuvo controlado, y que por lo tanto la Constitución de 1978 no es legítima. Eso es completamente falaz, y voy a contar una experiencia personal que es una mínima parte de un conjunto de hechos históricos, por definición, imprevisibles, con los que logramos la democracia.

¿Por qué fui candidato al Senado por Burgos? Yo era entonces “secretario político” de la ejecutiva provincial del PSOE. Me encargué de proponer un “compañero socialista” para una candidatura conjunta que pactábamos con la Democracia Cristiana de Ruiz Giménez y con el PCE de Santiago Carrillo. Los socialistas burgaleses ofrecimos un líder sindical, socialmente muy activo en Gamonal, el barrio más populoso de la Capital. Los otros dos candidatos fueron Juan Luis de Simón Tobalina, un democristiano que había participado en el “contubernio de Múnich”, y Vicente Beato González, prestigioso médico, un antifranquista que había estado dentro del ámbito de la Junta Democrática.

Una tarde, al llegar al piso donde se encontraba la sede (clandestina, hasta unos meses antes), Esteban Granado, secretario general, y futuro diputado por Burgos, me dijo que nuestro compañero candidato había renunciado, ¡porque acababa de confesarle que había sido siempre confidente de la policía!

El susto y el asombro fue considerable. Los socialistas estábamos menos perseguidos que otras fuerzas antifranquistas, tal vez por el apoyo que nos daban los socialdemócratas alemanes (entonces conocí a Dieter Konietsky, de la Fundación Ebert), pero habíamos sufrido varias detenciones.

Esteban Granado me dijo que tenía que ocupar la plaza socialista en la candidatura “Unidad democrática para el Senado”. Aunque me resistí bastante, pues estaba con mi tesis de doctorado, me presenté, pensando que no saldría elegido.

De hecho mi apellido empezaba con una letra mala en lo que después se llamaría “el viacrucis del Senado”. Sin embargo resulté elegido senador por Burgos, e intervine en el debate constitucional, rechazando enmiendas de los senadores Xirinacs y Bandrés que proponían la autodeterminación de los pueblos de España, con el argumento de que Burgos, víctima de la emigración, no tenía capacidad de determinarse, y que requería solidaridad dentro del Estado común democrático. Todo fue incierto, pero todo fue libre.”

El día que recibí esta revista, la pasada semana, coincidí con otros ex-parlamentarios de aquella época. Éramos socialistas, del partido de Adolfo Suárez, del Partido Popular, incluso había un comunista de los de Santiago Carrillo. Todos ellos (y había una mujer también) personas con una gran reputación profesional, académicos con credibilidad intelectual y moral, y con una gran experiencia de la vida. Esa misma tarde la noticia fue nuevas detenciones de políticos por corrupción y a vez las descalificaciones urbi et orbe de sus competidores electorales. ¿Os meteríais ahora en política? Todos coincidimos en la respuesta: ¡No! Lo tremendo es que eso sucede cuando más necesarios son los políticos en esta lucha por gobernar las fuerzas económicas de la globalización. Veremos el domingo qué pasa en Francia.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(0)

Comenta esta noticia
Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.