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RESEÑA

Nathanael West: A Cool Million. Desmontando a Lemuel Pitkin

domingo 08 de enero de 2012, 17:06h
Nathanael West: A Cool Million. Desmontando a Lemuel Pitkin. Traducción de Laura Salas. Gallo Nero. Madrid, 2011. 200 páginas. 18 €
Nathanael West es, en muchos sentidos, el miembro más extraño de la famosa generación perdida. En los años en los que Hemingway, Steinbeck o Faulkner estaban interesados en el realismo y, sobre todo, en el uso del realismo como una vía -una vía entre otras muchas- para captar la realidad esencial de América, West giró su mirada hacia Europa, hacia los escritores vanguardistas franceses y hacia una tradición europea que no es las más frecuentada por los autores americanos, con el añadido de que lo hacía buscando los mismos objetivos que sus contemporáneos: también West estaba detrás de una auténtica mirada norteamericana.

Las influencias norteamericanas de A Cool Million son tan evidentes como discutibles. El peregrinaje de un joven por América no dejará de recordar al peregrinaje de Huck. Asimismo da la sensación de que West asume la tarea de prolongar la tradición satírica norteamericana. No obstante, en el primer caso, la novela no parece mucho más deudora de Twain que de la novela picaresca (hay incluso un par de referencias en la misma a Guzmán de Alfarache) o de la tradición paródica que cabalga junto al bildungsroman. En el segundo caso, en lo que se refiere a su alineamiento con la tradición satírica norteamericana, no deja de resultar llamativa la insistencia en comparar a West con Flannery O’Connor, cuando el humor de aquel -mucho más brutal que el de ésta- parece más inspirado en cierta tradición europea. Lo siguiente no deja de ser un tiro a ciegas, pero no veo del todo factible crear una obra de estas características sin pasar antes por Jarry y su sátira ubuesca.

Si nos atenemos a lo descriptivo y no nos dejamos enfangar en lo genealógico, entonces A Cool Million es, sobre todo, una novela picaresca, incluso podríamos decir que es la parodia de la parodia; la burla de una novela picaresca. El subtítulo, Desmontando a Lemuel Pitkin es de todo menos metafórico. La novela trata de un pobre muchacho que, para superar los pequeños infortunios que la vida le envía a su pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, decide salir al gran mundo para hacer una gran fortuna. Por supuesto, todo lo que encontrará serán grandes infortunios. Una vez fuera del pueblo, la vida irá despedazando poco a poco al pobre Lemuel, que encara todas las adversidades con probidad y honor, a lo que el mundo le correponde con la pérdida sucesiva de los dientes, un ojo, la pierna y hasta el cuero cabelludo.

Allá donde en la novela picaresca tradicional -e incluso, aunque en menor medida, en Huckleberry Finn- el personaje responde con cierta astucia a los avatares de la vida, Lemuel se enfrenta siempre con absoluta candidez, intentando aplicar unas normas de conducta que todos conocen y que nadie respeta. A diferencia de Huck o de Lázaro (al fin y al cabo es el padre del género) Lemuel no actúa con ingenuidad únicamente por desconocimiento. Su ingenuidad es más profunda. Lázaro, por ejemplo, reaccionaba con candidez en la escena del entierro, pero es una candidez que depende totalmente de su ignorancia y que sabemos que desaparecerá con el paso del tiempo. La ingenuidad de Lemuel depende enteramente de su falta de astucia, de su incapacidad para sospechar de los otros o para sospechar una doble intención en sus actos.


Por Miguel Carreira




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