Teresa de Calcuta, su amor cumple cien años
domingo 29 de agosto de 2010, 19:23h
Estuve con Teresa de Calcuta en dos ocasiones. La primera en Roma, tras una audiencia con Juan Pablo II, y la segunda en Calcuta en un viaje informativo. En ambas situaciones, tuve la oportunidad de comprobar, por un lado, la aparente dureza del carácter de la Beata, y por otro, su segura dulzura. Dureza que salía de su rostro surcado por las huellas del sufrimiento y dulzura al acariciar sus manos.
Inés Gonxha Bojaxhiu, el nombre de la Madre Teresa, nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, capital de la actual república de Macedonia, en el seno de la comunidad albanesa, y fue beatificada en 2003 después de que la Santa Sede reconociera como un "milagro" la curación de un tumor en el abdomen de una mujer india tras colocarse un relicario con la fotografía de la fundadora de las Misioneras de la Caridad y Premio Nobel de la Paz en 1979.
El pasado jueves, día 26, se conmemoró el centenario del nacimiento de Madre Teresa. Una conmoración que tuvo su epicentro en la catedral del Inmaculado Corazón de María, en el poblado bengalí de Baripur, a unas decenas de kilómetros al sur de Calcuta, en una zona cercana al litoral, que recibió miles de visitas de devotos para recordar a una de las figuras de origen extranjero que han dejado una huella más profunda en la India. El obispo de Baripur, Salvatore Lobo, en una de las celebraciones, recordó que “cada uno de vosotros, al igual que la Madre Teresa de Calcuta, puede detener la violencia de este mundo, plagado de conflicto, convirtiéndose en embajadores de la paz”. Tal vez por eso, este centenario está teniendo tanta importancia entre los creyentes y los no creyentes porque Madre Teresa desprendió amor durante sus 87 años de vida, cuando entregó su alma al Señor el 5 de septiembre de 1997 en su habitación de la sede central de las Misioneras de la Caridad, congregación que fundó tras una experiencia mística.
Una congregación que inició su andadura para ayudar a los más desfavorecidos de la depauperada Calcuta y que cuenta actualmente con unas 4.500 religiosas que trabajan en más de 130 países, donde tienen 710 casas dedicadas a asistir a los pobres y enfermos.
En España, la labor de las Misioneras de la Caridad es importantísima, pues se dedican a los más desfavorecidos, especialmente a los enfermos de Sida y a aquellos que no tienen esperanza de vida, pero que necesitan el calor y el amor de unas manos amigas.
Es conocida la anécdota de la fallecida Lady Diana de Gales, que cuando visitó en Calcuta las obras de la Madre Teresa dijo:
-Esto no lo haría yo ni por todo el oro del mundo.
A lo que respondió Madre Teresa:
-Ni yo tampoco.
Ahora el mundo católico está pendiente de que se conozca un nuevo milagro de la Madre Teresa, para su canonización. Aunque el milagro es diario con su amor, que ha cumplido cien años.