El que madruga…lo encuentra todo cerrado
jueves 09 de mayo de 2013, 20:33h
El trabajo en equipo es esencial porque… te permite echarle la culpa al otro o a los otros. Esta es la conclusión a la que han llegado los políticos españoles después del examen de fin de curso del barómetro del CIS, que les obliga a todos a la repesca de septiembre. Alguno se reservaba para reír el último pero tampoco entendió el chiste, que, en realidad, no lo es porque el pueblo español también se pronuncia solemnemente en las encuestas y castiga rotundamente con el látigo de su desprecio a su clase política y a los partidos en que se agrupa. Quienes nada esperaban no pueden sentirse defraudados pero una gran parte atesoraba alguna ilusión y se ha caído del guindos, como el ministro haciendo honor a su apellido (Antonio Burgos dixit).
El barómetro otorga los resultados más bajos de los últimos años a los dos grandes partidos y hay quién piensa que en el último momento se maquillaron los datos para hacer más tragable el escándalo de la pérdida de apoyos en una sociedad ahíta de mentiras y de contraprogramaciones. Pero que quede meridanamente claro: son los propios grandes (ahora más escuchimizados) partidos los que se han cargado el modelo y los que han dado alas tanto a otros, por el momento más pequeñitos, deseosos de cebarse de votos como a movimientos alternativos (por ahora) encantadísimos de subirse al machito.
Pero con ser este dato dramático, pensando en el futuro, aún nos llama más la atención la contundencia de los suspensos a todos los políticos. Sólo Rosa Díez tiene, en la terminología LOGSE, un insuficiente pues casi llega al 4 (en concreto obtiene 3,96), pero el resto ha sido castigado con un severo muy deficiente, desde la Vicepresidenta Sáenz de Santamaría (3,06), Rubalcaba (3), Durán Lleida (2,61), Rajoy (2,44)… hasta llegar a Ana Mato (1,99) y Wert (1,76), los últimos de la clase.
Es decir que los encuestados, que son una expresión representativa del pueblo español según acredita la técnica de los sondeos, catean sin conmiseración a todos y cada uno de los que se dedican a esto que llamamos la política. Todos y cada uno no progresan adecuadamente y por tanto todos y cada uno tienen que mejorar… y mucho.
Como los malos alumnos encontrarán, los así calificados con orejas de burro y de cara a la pared, muchísimas explicaciones con las que pretender justificarse, que si la crisis, que si el paro, que si la Merkel, que si la manipulación de los medios de comunicación que únicamente destacan lo negativo, … pero el suspenso es rotundo, de esos que no se levantan ni con recomendación del Obispo de Milán.
En todo caso les da exactamente igual a todos y cada uno. Primero porque constatan que no les afecta y se dejan consolar por el mal de muchos; y además en todas partes cuecen habas. Y segundo porque el jefe del respectivo bando no va a tomar medida alguna y todos van a seguir en su puesto. Bueno, bien es cierto que los jefes respectivos no están tampoco para sacar pecho.
En fin, de los sindicatos (y de sus pundonorosos y sacrificados líderes) mejor no hablamos, porque cuando sus líderes se levantan no corren peligro de que las tiendas estén cerradas.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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