Antonio D. Olano

Antonio D. Olano

ANTONIO D. OLANO es periodista de larga trayectoria en el ámbito cultural. Amigo personal de Pablo Picasso, es especialista en la figura del malagueño, de quien ha publicado una docena de libros.

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LO INSÓLITO Y COTIDIANO

La capacidad de los “descapacitados”

20-04-2010

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Pido, por anticipado, perdón si mi memoria veranea por su cuenta dado que yo, tirano de mi mismo, ni me concedo ni le concedo vacaciones. No quisiera ser el guerrero que reposa y mucho menos que el “cuentabatallitas” que, con su repetición de historias que solamente él cree únicas, aburre a las ovejas y no distrae ni a los carneros.

Esta es una historia llena de héroes, a veces reinas y reyes por un par de días; a los que se conceden, complaciéndose en su “generosidad” los que los pregonan, se otorgan unas líneas en páginas informativas, pocos espacios y escasas imágenes o palabras, televisivas o radiofónicas respectivamente. No permitimos que posen de curiosidad a noticia formal y mucho menos que se sitúen dentro o cerca de la historia. ¡Y menos mal que les concedemos el respiro de la anécdota!.

A la hora de referirnos a ellos se les “obsequia”, sin reparar en capacidades, como “discapacitados”. Sustantivo genérico y estúpido porque todos estamos llenos de capacidades y abrumados por las discapacidades. Luis del Vall, un hombre con la máxima capacidad literaria y, lo que es mejor, para la amistad, hablaba en sus comentarios radiofónicos (Cadena SER) de este paladín a favor de todas las capaces discapacidades que se nos fue y se refería de múltiples discapacidades del género humano, que no es capaz de más de una o dos actividades y no siempre dorsianamente bien hechas.

No todos, incluyendo a los que se proclaman poetas, son capaces de la poesía. Gabriel Celaya, que si era cate grande, reclamaba un derecho para todos:
Respirar que es ser no siendo:
Irse y venir con el aire:
Contradecirse y vivir
De este doble movimiento.

Se me fue, se nos escapó tal vez harto de tantas libertades condicionales (la peor de ellas la compasión a un ser al que se le debía rendir admiración) José Luís Fernández Iglesias la voz de los que de ella carecían, los ojos de los ciegos, los pies y las manos de los privados o restringidos de movimientos, que no así de talentos varios y grandes capacidades.

Creaba, abría espacios interesantísimo en el doble programa “Hoy por hoy”(que amanecía con Iñaqui Gabilondo y atardecía bajo la batuta, genio e ingenio de Goyo González. Y colaboraba en el programa del mediodía con Santi Arriaza, oro clásico grande de la radio grande) Traía los estudios de “Radio Madrid” a personajes de primerísima magnitud que, desde su propia incapacidad física, luchaban por rescatar de esas restricciones, a veces incurables, a sus semejantes herido por el rayo de las dolencias.

Una poliomielitis lo dejó herido desde su infancia. Reforzaba su andar con dos bastones. Y tenía adatados los mandos de su coche para conducir bien, rápido y con respeto a todos los códigos de circulación. De tarde en tarde precisaba la colaboración de uno de sus hijos porque le era necesaria la silla de ruedas.

Nos veíamos de tarde en tarde, siempre entrando lo saliendo o colaborando en nuestra radio. La última vez -¡qué terribles son los ultimátum!- en el despacho de Mariano Revilla al que también se le puede titular Amigo con mayúsculas. Yo me apoyaba en una muleta porque todavía soy perdedor de una batalla, espero que no sea de la guerra, de una ciática que me dejo herido en esa guerra de guerrillas que, a determinada edad, nos mina la salud.
-¡ A ver si nos vamos a comer, como solíamos a “Perico” José Luís!. Cojearé de la derecha y tu de la izquierda, para que vean que somos neutrales!- le dije.
- Yo te veo muy bien- fue su gentil respuesta.
-¿En comparación con quien?-le repliqué.







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