Mariana Urquijo Reguera
Filósofa, profesora e investigadora
La caja de los truenos
Presente cargado de futuro
Hay veces que los pequeños acontecimientos del día a día parecen confabularse para mandarte un mensaje. Un determinista pensará que el flujo de acontecimientos está predeterminado y que de vez en cuando tenemos la lucidez para ver la cadena causal. Yo en cambio creo que esas coincidencias son solo provocaciones para la reflexión y el pensamiento. Les cuento.
En estos días he vivido rodeada de una nueva generación de habitantes que hoy tienen entre 0 y 3 años. Una maravilla de la vida, estarán de acuerdo conmigo. Una de esas noches fui a un concierto en el que nuevas generaciones de músicos desplegaban sus habilidades con los instrumentos, en la composición y el canto; música heredera del tango porteño que ha atravesado fronteras e influido en la música uruguaya. Cosas de las buenas tradiciones. Casualmente, abrí una tarde un libro de la biblioteca de un amigo. Se trataba de una historia de la psicología del siglo XX y hete aquí que veo que comienza relatando las investigaciones y tendencias de las décadas de los años 80 y 90 del siglo XIX.
Una de las canciones neotangueras declamaba “la semilla está en el siglo XX y la flor en el XXI” como relatando su propia historia como canción, el libro de psicología comenzaba en el XIX para explicar las flores y frutos del XX y a mi alrededor veo los frutos de amores gestados en el XX y florecidos en el XXI.
Podrán pensar que los hechos son insignificantes en sí mismos, pero cuando hay un ejército de pensadores intentando explicar el presente y adivinar el futuro, no está de más llamar la atención sobre como los finales son el sembrado de lo que hoy nos interpela desde nuestra más inmediata realidad.
Reflexionar sobre qué hicimos y cómo estamos comportándonos es la clave para entender qué mundo estamos gestando ahora. La historia nos constituye como una biografía colectiva de la que no podemos escapar y que no nos dejará huir. Su división cronológica es una trampa para el pensamiento, ya que corta indiscriminadamente sin atender a las fisuras del flujo de la vida y de la realidad. Preguntarse cuándo comienza nuestro tiempo, en qué tiempo vivimos y qué lo caracteriza, no es sino intentar explicarnos a nosotros mismos. Recuerdo ahora el lúcido texto de Ortega que reflexionaba sobre “El tema de nuestro tiempo”. Tema que es actual a toda generación mientras haya tiempo. Reflexión que es vital, tomando ’vital’ en su más amplio sentido metafísico.




