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Revista de prensa

Gistau quiere lo mismo que han consumido los peregrinos de la JMJ

Javier Cámara

19-08-2011

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Las portadas se llenan este viernes con la visita del Papa y la foto más utilizada, con un sombrero de campesino hondureño, en un gesto que le acerca a los peregrinos de la JMJ en Madrid. Benedicto XVI acapara todas las informaciones en las primeras, que dejan un hueco sólo para la caída de las Bolsas por el pánico a otra recesión y a la crisis bancaria.

El País abre con la foto más repetida este viernes del papa con el sombrero de campesino hondureño que le entregó un peregrino y titula: “El Papa denuncia a quienes, “creyéndose dioses”, defienden el aborto y la eutanasia”. Además, “Los temores sobre la economía y los bancos tumban las Bolsas”.

En el diario de Prisa, su editorial es para “¿Eliminar o reformar?” y dice que la supresión de las Diputaciones, que no sería fácil, requeriría consenso, es decir, un acuerdo entre PP y PSOE, y una reforma constitucional.

El Mundo apunta “El Papa critica la persecución larvada contra los católicos” y denuncia, en presencia del Rey y Zapatero, el acoso y la ocultación de los signos de la fe en la vida pública. La foto, para Benedicto XVI con el sombrero de campesino hondureño. También, “El pánico a otra recesión y a la crisis bancaria hunden la Bolsa”.

David Gistau dice en “Noticias de Dios” que “Madrid está llena de gente feliz”, una gente con la que uno piensa “quiero lo mismo que hayan consumido estos chicos”. Y apunta: “Lo que han consumido es a Cristo”. En su crónica de lo que pasa estos días en las calles de la capital, enumera las anécdotas de un Benedicto XVI encantado con lo que pasa a su alrededor y “protagonista del gran spot de la Iglesia” que logra, con su sola presencia, “conmover a buena parte de esos chicos que ven en él a un enlace con el Dios en el que creen”. Pero el Papa, además, habla claro: sobre el paro, sobre la hostilidad con los católicos, pidió a los jóvenes que no se avergüencen de Cristo y “plantó cara a los ateos que se creen dioses”.

ABC, con la misma imagen del Papa con el sombrero, pero a página completa (como en el ABC de antaño) señala: “Que nada ni nadie os quite la paz” y destaca que Benedicto XVI hace un canto a la libertad y el respeto mutuo.

Ignacio Camacho apunta que “bajo la espuma colorista de esa juventud encandilada que aclama al Papa en Madrid hay en España una Iglesia de raíces mucho más profundas” y destaca “una Iglesia de fieles tan heterogénea como la sociedad misma que ilumina con su código moral los conflictos cotidianos y combate con su compromiso humanista los problemas de una sociedad afligida”. “Una Iglesia real cuya urdimbre diversa sostiene y cohesiona gran parte de la vida española: en la familia, en la educación, en la cultura y en esa red de asistencia civil que ha cobijado en plena crisis a cientos de miles de desamparados del maltrecho Estado de bienestar. Una Iglesia capaz de promover más solidaridad, más apoyo y más justicia que la mayoría de las instituciones que parasitan la escena pública desde el sectarismo egoísta y la ambición de poder”. Señala que “sólo desde el más esquemático de los simplismos intelectuales o ideológicos se puede encasillar como una fuerza atávica o reaccionaria a ese caudal diverso, infinitamente plural, que vive en libertad su fe con el impulso, la convicción, la coherencia o la continuidad que a cada uno le dicta su propia conciencia”. Y concluye que “el Papa se dirige no solo a los fieles sino a la sociedad entera, destinataria de su llamamiento de renovación ética en una dimensión universal”.

La Razón dice “La España del Papa” y destaca “Madrid, capital de los jóvenes” y que “Benedicto XVI alerta sobre los ateos que se creen dioses y pide respeto por los valores cristianos”. Además, “El temor a una recesión mundial desinfla las bolsas”.

José Antonio Vera apunta sobre la visita del Papa que “un acto de semejante magnitud supera fronteras y une a millones de personas en todo el orbe” y destaca que “más de un millón de personas concentradas en un día en un mismo lugar es ciertamente una noticia formidable. Cualquier país estaría encantado de acoger una celebración así”. En el nuestro, sin embargo, siempre tienen que darse notas discordantes por parte de grupos intolerantes insultando a los peregrinos. Lamenta que en nuestro país tengamos aún a una minoría empeñada en negar a la Iglesia lo que por derecho le corresponde y que debería reconocer su obra social y su tarea educativa. “Lo peor es que tales colectivos encuentran con frecuencia el apoyo de un Gobierno que, como el de Zapatero, ha jugado a excitar pasiones aprobando políticas hostiles”.

Público va por “El Papa se queja del ’acoso’ a los católicos… y el Gobierno defiende la carga policial contra los laicos”. Apunta que Ratzinger critica a quienes “creyéndose dioses” deciden “lo justo justo y lo injusto, quién es digno de vivir o puede ser sacrificado” y que Jáuregui asegura que “no se hizo nada mal”.

El subdirector de este diario, Manuel Rico, opina que “la imagen del brindis de dos concejales del PP con el alcalde de Bildu en San Sebastián es una prueba de normalidad. Y todos los demócratas deberían felicitarse de que se produzcan este tipo de gestos”. Sin embargo, la dirección del PP se apresuró a desautorizar el brindis. “Por supuesto, dice, están fuera de lugar las críticas que han recibido Ramón Gómez y su compañero de partido desde los ámbitos de ultraderecha habituales, que han puesto en duda su compromiso en la lucha contra ETA” y concluye que “es la propia derecha quien alimenta y jalea a esos torquemadas. Sin ir más lejos, ¿se imaginan lo que habría dicho Pons si la foto la hubiesen protagonizado dos ediles del PSOE?”.

La Gaceta destaca las palabras del Papa ante un millón y medio de creyentes: “Tened el coraje de ser creyentes”. Advierte también que “No hay libertad sin Dios”. Más cosas, “La evidencia de otra recesión hunde las Bolsas mundiales” y “La Prensa Internacional acusa a Mou de destrozar el prestigio del Madrid”.

Su director, Carlos Dávila, señala que “Este hombre no se corta” y apunta que “Benedicto XVI, ante un Zapatero más zombi que nunca en un ambiente que no sólo le resulta ajeno sino que le causa repulsión, hizo una apología de la dignidad humana… y reclamó respeto para las convicciones católicas, el respeto que no guarda esa tribu de presuntos indignados que, con la complicidad de la ex Policía de Rubalcaba, ha insultado, escupido y agredido a los jóvenes peregrinos de todo el mundo”.



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