27 de mayo de 2019, 0:02:59
Deportes

EL LUSO NEUTRALIZÓ LA REMONTADA DEL CONJUNTO DIRIGIDO POR HIERRO


Ronaldo amarga el estreno de España

Diego García

El doblete de Costa refrendó que el vestuario español aprobó el examen a su mentalidad, aunque sólo sacara un punto (3-3). Por Diego García


El estadio Fisht de Sochi ejerció como el escenario de la bienvenida del Mundial a España y a Portugal. Y también, como marco sobre el que los jugadores de ambas selecciones ansiaban reivindicarse como los colosos del torneo. Los primeros, para defender su prestigio y profesionalidad ante el volcánico despido de Julen Lopetegui; y los lusos porque son los actuales campeones de Europa y han remitido sus prestaciones en estos dos años, hasta salir de las quinielas. En cualquier caso, se planteaba un duelo de altura que, salvo improbable cataclismo, decidiría el primer puesto del Grupo B. Y el mejor enfrentamiento de la primera jornada de Rusia 2018.

Con todos los focos posados en Fernando Hierro, el malagueño decidió dar continuidad a la idea de su predecesor. Solucionó las tres dudas que se le presentaban alineando a Koke como apoyo anatómico de Busquets, a Nacho como sustituto de Carvajal y a Diego Costa como el delantero de partida. Thiago, Odriozola, Aspas y Rodrigo habrían de esperar con el habitual esquema de 4-2-3-1. El manejo atinado de la pelota y la vigilancia tras pérdida eran las líneas a seguir. Incidiendo en el juego entre líneas para eludir la horizontalidad. Pero lo que no entraría en la fórmula, para desgracia de los campeones en Sudáfrica, fue la intensidad. Sobre ese eje golpeó primero el conjunto portugués.

Los minutos iniciales atestiguaron el mayor físico de los lusos. Fernando Santos reprodujo su planteamiento defensivo y contragolpeador, con un 4-5-1 sin pelota y contemplando el lanzamiento rudo y la segunda jugada como su opción de avance primordial. Y en ese cauce rítmico pescaría un penalti discutido de Nacho sobre el Balón de Oro. Ronaldo no perdonó y abrió el marcador. Engañó a De Gea con un golpeo seco y certero convertirse en el cuarto jugador que anota en cuatro citas mundialistas. Corría el minuto 4 y los españoles comprobaron cómo se les alzaba un examen a su personalidad y carácter de forma repentina.

Tardaría la medular liderada por Iniesta, Isco y Silva en enlazar con la velocidad exigida, aunque el canario inaugurara la relación de llegadas patria. El interior madridista centró, Costa templó la parábola y el jugador del City recogió la redonda con una volea fuera de tino -minuto 10-. Mas, esta aproximación se desnudaría como descontextualizada. La posesión no pasaría de su vertiente controladora ante un escuadrón encerrado y bien ordenado. Que esperó, astuto, para lanzar relámpagos.

En el 17 Ronaldo -protagónico- rompió toda la línea de cobertura rival con un toque que dejó a Guedes -falso 9 por su condición de flecha y de captador de los balones sueltos que dejaba el juego aéreo del astro- en mano a mano con Ramos. El central ganó la partida, ante el apagón de la lucidez que sufrió el extremo del Valencia. Y de inmediato Portugal mutó un córner favorable a España en una ocasión con apariencia de sentencia. La maniobra nació de una serie de paredes en vuelo que lanzaron el slalom de Iniesta. El manchego recortó sin espacio -sobre la línea de fondo- y Silva chutó a saque de esquina. La zaga repelió la acción de pizarra y propulsó un vertiginoso tres para dos que Cristiano regaló a Bruno Fernandes, que estuvo lento. Alba asomó en el punto de penalti, in extremis, para salvar a De Gea.

Y, cuando más endeblez y falta de consistencia evidenciaba el sistema dirigido por Hierro, Busquets se inventó un pelotazo hacia Diego Costa. El delantero del Atlético obró el milagro: venció en el cuerpeo a Pepe -codazo mediante-, sentó a la rígida cintura de Fonte y cruzó un derechazo que se coló por la cepa del poste. Empató el bloque nacional con un chispazo ajeno a su identidad -minuto 25-. Y desde ese punto de inflexión aumentó su convicción, ajustó en el achique y afinó su concatenación de pases. E Isco rozó la apoteosis súbita con un derechazo plástico que se estrelló en el larguero -minuto 26-. Cuando se cruzó la media hora el esférico y el tempo pertenecían a España.

Parecía en la aproximación a vestuarios que los pupilos de Santos, impedidos para contraatacar y sometidos a la filosofía contrincante, se daban por satisfechos ganando el descanso. Iniesta, Alba, Isco y Silva dañaban, al fin, a la montonera de peones lusos. En el 35 ese renovado paisaje asistió al techo técnico del duelo: circulación entre Costa, Isco, Alba e Iniesta que confluyó en un zurdazo del manchego que lamió la madera del segundo poste. Y Busquets e Isco lo probarían -en el 38 y en el 43, respectivamente-. Pero otro fallo de concentración penalizó con abrasión al mejorado desempeño español. Pepe emitió un pase largo que Guedes neutralizó para que Ronaldo firmara su segunda diana. Con un cañonazo raso que De Gea dejó pasar en un error grosero. La fiscalización a la mentalidad nacional subía el listón.

Sin modificaciones nominales ni estilísticas arrancó la reanudación. Lo hizo con menos revoluciones y una pérdida flácida de Iniesta -emboscada adelantada portuguesa- y chut fuera de palos de Fernandes. Un síntoma preocupante que se borraría con un fogonazo de puntería. Una jugada ensayada, en falta frontal, deparó el centro de Silva que Busquets tradujo en asistencia. El culé peinó desde el segundo poste para que Diego Costa devolviera las tablas, a portería vacía -minuto 56-. Y en el 58 Nacho abrazó la remontada. El lateral puso la guinda a una delicada danza trenzada en la banda zurda por Isco, Alba y Silva. El balón cayó en el lateral opuesto y el madridista conectó un derechazo que se coló en las mallas tras tocar en la madera.

A 20 minutos para el final Portugal debía mostrar más ambición. Santos quitó a Bruno Fernandes, Bernardo Silva y Guedes -el jugador del City resultó transparente- por Joao Mario, Quaresma y Andre Silva. Adelantaría líneas en la presión, con hasta siete peones en campo español. El banquillo patrio también movería ficha: Thiago, Aspas y Lucas Vázquez por Iniesta, Silva y Diego Costa (su mejor actuación con la elástica roja). Y el cerebro del Bayern, el canario y Jordi Alba hilvanarían otra asociación distinguida con centro y remate demasiado cruzado de Costa- minuto 71-.

El desenlace de esta guerra de guerrillas impronosticable se tornaría en un cansado decantar del minutaje. Los ofensivos carrileros lusos aparecieron sin continuidad, con cuatro delanteros, y sólo un remate con el exterior y desviado de Quaresma -minuto 76- susurró el inexistente asalto postrero. Sin embargo, un chut débil de Aspas daría paso al grito de Ronaldo. De espaldas a portería y en la frontal puso un anzuelo que mordió Piqué. Con la templanza de los grandes, colocó en la escuadra el lanzamiento de falta -minuto 88-. Para anestesiar la catarsis española y reforzar la competitividad de los suyos. Y remarcar lo asfixiante de este reparto de puntos que emanaba más valor anímico que estadístico. La imagen, profundidad y sensaciones resurgieron tras los nubarrones de esta semana.

- Ficha técnica:

3 - Portugal: Rui Patricio; Cedric, Pepe, Fonte, Guerreiro; Bernardo Silva (Quaresma, m. 69), William Carvalho, Moutinho, Bruno Fernandes (Joao Mario, m. 67); Gonçalo Guedes (Andre Silva, m. 80) y Cristiano Ronaldo.

Seleccionador: Fernando Santos.

3 - España: De Gea; Nacho, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Koke, Busquets; Silva (Lucas Vázquez, m. 86), Iniesta ((Thiago, m. 69), Isco; y Diego Costa (Iago Aspas, m. 77).

Seleccionador: Fernando Hierro.

Goles: 1-0, m. 4: Cristiano Ronaldo, de penalti. 1-1, m. 24: Diego Costa se revuelve en el área y bate con la derecha a Rui Patricio. 2-1, m. 44: Cristiano, desde el borde del área beneficiado por un fallo al atajarla de De Gea. 2-2, m. 55: Diego Costa remacha un toque de cabeza de Sergio Busquets. 2-3, m. 58: Nacho, con una volea desde el borde del área con la derecha. 3-3, m. 88: Cristiano Ronaldo, de falta directa.

Árbitro: Gianluca Rocchi (Italia). Amonestó al español Busquets (m. 17) y al portugués Bruno Fernades (m. 28).

Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada del grupo B del Mundial de Rusia 2018, disputado en el estadio Fisht de Sochi ante 43.866 espectadores.

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