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LA CORRECTA GESTIÓN DEL AGUA SE PRESENTA COMO EL ÚNICO REMEDIO VÁLIDO

La nieve no es suficiente para frenar la sequía

El embalse del río Taibilla en Nerpio (Albacete) que en estos momentos se encuentra al 33 % de su capacidad.
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El embalse del río Taibilla en Nerpio (Albacete) que en estos momentos se encuentra al 33 % de su capacidad. (Foto: Mancomunidad de los canales del Taibilla)
Eduardo Villamil
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eduardovillamilelimparciales/16/7/16/28
lunes 12 de febrero de 2018, 18:56h
Los expertos confirman que harán falta muchas más precipitaciones para que la tierra se recupere.

La nieve se ha convertido en la gran protagonista de las últimas semanas. Varios frentes fríos se han adentrado de forma sucesiva en la península provocando una bajada generalizada de las temperaturas y dejando copiosas precipitaciones en forma de copos. Con todo, el agua embalsada en algunas cuencas hidrológicas, como las del Segura, el Duero o el Guadalquivir permanece en mínimos históricos. La pertinaz sequía que ha azotado la península en los últimos tiempos sigue dejándose notar, pese al temporal. Pero ¿qué sucederá cuando toda esta nieve se derrita? ¿Podremos hablar entonces del fin de la sequía o, por el contrario, estamos ante un fenómeno intenso pero puntual y sin trascendencia hidrológica?

Un gélido manto blanco ha cubierto toda España, desde Gijón a Barcelona, de San Sebastián a Murcia. En algunos lugares de la cornisa cantábrica, como Asturias, Cantabria, Navarra o País Vasco, la nieve ha llegado a alcanzar el metro y medio de espesor. Según la Agencia Estatal de Meteorología, en la última semana el acumulado de precipitaciones en zonas del norte ha superado los 100 mm.

Pero el interior peninsular es otra historia. Los datos de AEMET (a 6 de febrero) indican que, a pesar de las nevadas, las precipitaciones acumuladas en el oeste peninsular (desde el sur de León hasta Huelva) no superaron los 5 mm. Las precipitaciones en el centro y este de la meseta oscilaron entre los 10 y los 30 mm, mientras que en el Levante el temporal se ha hecho sentir con más fuerza dejando abundantes precipitaciones (entre 40 y 80 mm) en áreas Barcelona, Gerona, Castellón o Murcia.

Las copiosas nevadas de este inicio de 2018 ayudarán a paliar los catastróficos efectos de la sequía, como indican desde la Fundación Aquae: "La nieve de las últimas semanas, que en algunas zonas del interior de la Península ha llegado a alcanzar más de 1 metro de espesor, será una muy buena fuente de agua para los próximos meses. A medida que se vayan derritiendo, servirán para humedecer el suelo, recargar acuíferos y crear escorrentía superficial". Pero advierten: "Deberá llover (y nevar) mucho más para recuperar las reservas a niveles de las medias de los últimos 5 o 10 años".

España ha pasado (en algunas zonas sigue pasando) por una de las peores sequías de los últimos decenios. Este otoño ha sido el tercero más seco desde que se tienen registros. El valor medio nacional de las precipitaciones acumuladas desde el pasado 1 de octubre hasta el 6 de febrero de 2018 se cifra, según AEMET, en 220 mm, lo que representa un 29% menos que el valor normal correspondiente a dicho periodo (312 mm).

Por el momento, el efecto de las nevadas apenas se ha hecho notar en la mayoría de cuencas hidrológicas que almacenan el agua. Los últimos datos del Ministerio de Medio Ambiente indican un repunte del 0,2 %, lo que cifra el total de agua embalsada en el 42,1 %. Desde diciembre la reserva de agua a nivel nacional ha pasado de los 20.446 Hm3 (a 4 de diciembre de 2017) a los 23.618 Hm3 (a 5 de febrero de 2018). No obstante, como señalan desde Aquae, "aún estamos unos 5.500 Hm3 por debajo de la reserva existente por estas fechas el año pasado y unos 13.400 Hm3 por debajo de la media de los últimos 5 años". La sequía no da tregua, a pesar de las nevadas.

Prueba de ello ha sido el nuevo proyecto de Ley que el Senado aprobaba esta semana, destinado a paliar los efectos de la sequía en España con "medidas urgentes" como la movilización de recursos hídricos, la exención de pagos de disponibilidad de agua a regantes o la creación del Fondo Público del agua. "La mejor opción para todos es afrontar este problema con espíritu de consenso", manifestaba la senadora del PP por Alicante, Asunción Sánchez Zaplana, tras recordar que "la situación de sequía sigue declarada en tres cuencas hidrográficas". Queda por ver cuánto de eso se cumplirá.

Aunque no hay duda de que la pertinaz sequía, (cuya agudización podría encontrarse en el cambio climático), ha afectado al conjunto del país, algunos cuestionan la gestión del Gobierno. Fuentes técnicas del propio Ministerio de Medio Ambiente aseguran a El Imparcial que "no se trata tanto de un problema de necesidad de lluvias, sino de gestión económica y política del agua". "La sequía hidrológica es natural, pero la sequía estructural es otra cosa", subrayan. Estas mismas fuentes indican que “falta agua en zonas donde va a faltar siempre, porque se explota por encima de las posibilidades de la cuenca”.

Las predicciones para el próximo mes no son excesivamente halagüeñas. Aunque se espera que se mantenga la nieve y la lluvia durante los próximos diez días, lo preocupante sucederá después, cuando los cielos vuelvan a lucir previsiblemente azules. El mismo azul que muchos echarán de menos en una tierra agrietada y herida, que pide a gritos una gestión coherente y sin fisuras.

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