La vigencia de la Constitución de Cádiz
martes 20 de marzo de 2012, 07:32h
Ayer se celebraban en Cádiz los actos conmemorativos del 200 aniversario de la Constitución de 1812. La presencia del Rey, de los presidentes del Gobierno y Tribunal Constitucional y de la plana mayor de autoridades nacionales y autonómicas daba idea de la importancia de lo que se conmemoraba. Don Juan Carlos, Mariano Rajoy y Pascual Sala plasmaron en sus discursos la importancia de emprender reformas en tiempos de crisis -como ya se hiciera en 1812 y en una situación infinitamente más crítica- así como la necesidad de confiar en las instituciones legítimamente establecidas.
Los valores de la Constitución del 12 aún perduran en el espíritu de la actual Carta Magna. La división de poderes, el hecho de que haya ciudadanos y no súbditos, el que la soberanía nacional resida en los ciudadanos, por encima de los territorios, que no en unos pocos, y la importancia de la unidad se recogen en el texto de 1978, pero emanan del de 1812. Como prueba, el tenor literal del artículo 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Conviene releerlo de vez en cuando, sobre todo cuando se incorporan al debate político intentos nacionalistas de crispar, dividir y quebrar la solidaridad fiscal y territorial. La herencia liberal del 12 es lo suficientemente valiosa como para no desaprovecharla.