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El sistema de partidos está fuerte

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
lunes 26 de marzo de 2012, 11:44h
El resultado de las elecciones regionales en Asturias y en Andalucía es una buena noticia: el sistema de partidos políticos se mantiene fuerte. Nuestra situación sería mucho peor si la desconfianza en nuestros grandes partidos políticos hubiera sido real (como el movimiento asambleario 15-M sostenía), algo que sucedió en otras épocas históricas, también con crisis “sistémicas” como la actual.

La participación electoral significa dos cosas: que el sistema sigue dando confianza; y que las instituciones autonómicas no son superfluas para una mayoría de ciudadanos. Esta vez los andaluces y los asturianos han ido a unas elecciones autonómicas sin que éstas coincidieran con elecciones municipales o nacionales, como siempre había ocurrido. Comparando la participación en Andalucía y Asturias, con la participación en Cataluña y Euskadi (en teoría con más conciencia “nacional”), se comprueba que el modelo autonómico es irreversible. Como en tantos otros problemas políticos, nuestro referente es más Alemania que Francia.

El PSOE resiste, y esa es una buena noticia, pues en nuestro sistema de partidos ese partido fue y sigue siendo necesario. Las encuestas se han equivocado, y con ellas, todos los que deseaban el hundimiento definitivo del viejo partido de Pablo Iglesias. Los contrapesos políticos son necesarios para que la democracia integre constantemente a la pluralidad de ciudadanos; favorece la paz social, tan necesaria en tiempos como éstos.

¿Es el comienzo de la recuperación del PSOE? Aún no se puede contestar a esa pregunta. Los socialistas españoles tienen las mismas dificultades que sus colegas europeos. Estos resultados suponen una inflexión positiva del estado de ánimo que tenía el PSOE desde que Zapatero anunció, el 12 de mayo de 2010, la corrección de buena parte de su política social.

Pienso que los recortes sociales, o las reformas de las leyes laborales, propuestas por el Gobierno de Rajoy, no han influido mucho en el parón electoral que ha sufrido el PP, alejándole de sus sueños de un dominio electoral casi total.

Creo que ha sido más importante la personalidad de los candidatos a gobernar esas Regiones. Javier Arenas y Francisco Álvarez Cascos aparecieron más desgastados que sus rivales José Antonio Griñán y Javier Fernández.

El caso de Álvarez Cascos tiene interés. Llegó a vicepresidente del Gobierno español, y con su disolución anticipada mostraría:1) que su nuevo partido regionalista podía ganar; y 2) que su imagen pública era imbatible en Asturias. Ninguna de las dos expectativas se ha cumplido. El sentimiento anti-partido que existió en 2010, por muchas razones, no se mantiene en 2012. Con todo, Álvarez Cascos ha captado votos de disconformes con los partidos políticos tradicionales, a derecha e izquierda. Su trayectoria empieza a parecerse, cada vez más, a la de Juan Hormaechea, presidente de Cantabria, hará 20 años. ¿Le interesa a Mariano Rajoy darle a Álvarez Cascos la presidencia de Asturias? Yo pienso que no; sería un mal ejemplo para sus propios gobiernos autonómicos, e incluso sería malo para su credibilidad ante la Unión Europea. El PP asturiano, dirigido por Mercedes Fernández, podría llegar a acuerdos con los socialistas asturianos; sería lo mejor para el Gobierno de Rajoy.

En Andalucía, José Antonio Griñán sale reforzado. Al igual que Javier Fernández, el candidato socialista asturiano, Griñán posee también identidad política propia. Ahora tendrá que adaptarse a las exigencias de I.U., lo que será bastante difícil. Pero Griñán es un socialdemócrata auténtico, por lo que resulta presumible que no querrá el poder a cualquier precio. También ha demostrado, en el poco tiempo que lleva al frente del PSOE andaluz, que se propone reorientar la estrategia de los tiempos anteriores: de un regionalismo basado en la singularidad de una región oprimida, Griñán quiere justificar el autogobierno en la capacidad competitiva de Andalucía; eso tiene que ver mucho con su firme intervención contra la corrupción detectada dentro de la administración autonómica.

A Griñán le ha salido bien no hacer las elecciones junto con las nacionales; y a Rajoy no le ha salido bien retrasar la elaboración del Presupuesto del Estado hasta después de las elecciones andaluzas. No es previsible que Rajoy flaquee ahora ante sus reformas anunciadas. Tampoco el PSOE tiene alternativas radicalmente distintas que oponer. El sistema de partidos tiene una nueva oportunidad para acreditar que representa la voluntad popular.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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