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PINTOR Y COLECCIONISTA DE TINTEROS

Ángel Alcázar: "Me gusta mirar al pasado por la ventana de la escritura"

domingo 29 de abril de 2012, 11:00h
El pintor y docente Ángel Alcázar expone, junto a una selección de sus cuadros en la Sociedad Cervantina, su colección de tinteros antiguos, pequeñas obras maestras en muchos casos que tienen un valor artístico intrínseco además de portar, escondidos en su pasado, algunos de los renglones de la historia de la escritura. "Me gusta todo lo que se relaciona con la materialización de la escritura", argumenta Alcázar en una entrevista con El Imparcial como explicación a su fascinación por tinteros, que recopila desde 1982. "Me gusta mirar al pasado por esa ventana".
Pese a tratarse ya de un objeto para el recuerdo, los tinteros han despertado suficiente interés en usted como para coleccionarlos. ¿A qué se debe?
Me gusta todo lo que se relaciona con la materialización de la escritura. Me gusta mirar al pasado por esa ventana.

¿Cuáles son las cualidades artísticas de los tinteros?
Ellos muestran elegancia, elevación, consistencia y realismo en forma de sentido práctico. También los hay sin cualidades artisticas, ostentososos, cursis y vanos. Prefiero los del primer grupo, desde luego, pero todos son vestigios del pasado, y doy la bienvenida a cualquier pieza, pluma, tintero, etc., en mi colección. ¿Puedo decir que admito donaciones?

¿Qué sabe de quienes los elaboraron? ¿Fueron artesanos reconocidos?
Sí, a veces, como Ruiz de Luna o Julián Montemayor Carreño, de Talavera. No conozco artesanos ni factorías que se dedicasen exclusivamente a los tinteros, pero es cierto que no dejó de hacerlos casi ningún alfarero ni vidriero mientras se usaron. Hay, además, marcas importantes de fundiciones de estaño, calamina, bronce, latón y hierro.

¿En qué se diferencia una escribanía de un tintero?
Las escribanías forman un conjunto unido de útiles para el escritorio, como el llamador -generalmente una campanilla-, la salvadera para dispensar polvo secante -harina de salvado-, el cortaplumas, el sello de lacre, etc. No puede faltar en ellas reposaplumas y uno o dos tinteros en compartimentos. Hay, por otra parte, tinteros que no fueron diseñados para escribanías, y tienen presencia y estabilidad suficientes por sí mismos.


Algunos de los tinteros que pueden verse en la exposición dedicara a Ángel Alcázar en la Sociedad Cervantina, que también acoge 25 obras, entre dibujos y óleos, del artista.


La mayor parte de los tinteros reunidos en su exposición son del siglo XIX. ¿Responde a que en aquel siglo se utilizaron con mayor asiduidad?
Sí, en parte. Entre los siglos XIX y mediados del XX se hicieron muchos tinteros, porque empezaron a formar parte del uso doméstico. La alfabetización, extendida por entonces por todos los ámbitos, tiene que ver con la mayor producción, diversidad y originalidad de los tinteros en el siglo XIX.

En su libro Rutas de la escritura presenta a través de textos y fotografías los distintos géneros de tinteros antiguos. ¿Cuáles son?
En la colección de cuadernos Rutas de la escritura, editada por Gráficas Santa Cruz, S.A., he publicado monografías de seis distintos grupos de tinteros antiguos ("de cristal", "disfrazados", "de vitrina", "utilitarios", "con estilo" y "artesanales"). "Tinteros antiguos disfrazados" muestra los que ocultaban su naturaleza bajo pintorescos aspectos, como una bota vieja o un automóvil; se fabricaron entre 1880 y 1950, aproximadamente. En el cuaderno "Tinteros antiguos de vitrina" figuran los que se crearon como "bibelots" o pequeños caprichos, y "Tinteros antiguos con estilo" son exponentes de estilos concretos, como clásico, renacentista, y rococó, con el "neo-" por delante, hechos en el siglo XIX. Y, por supuesto, el modernista y el art déco, estilos que se crearon precisamente dentro de aquel período.
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