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CRÓNICA RELIGIOSA

Arrimar el hombro

domingo 27 de mayo de 2012, 19:59h
Hoy, más que nunca, todos tenemos que arrimar el hombro. En este momento de crisis global, donde unos pocos son más ricos y todos los demás somos más pobres, tenemos la obligación de ayudar al que nada tiene. El ejemplo, como casi siempre, lo están dando instituciones ligadas a la Iglesia Católica y voluntarios que son capaces de buscar tiempo donde no lo hay para ayudar, pues esta semana hemos sabido que ha aumentado en España el voluntariado, nada más y nada menos, que en un veinte por ciento.
Si miramos a Cáritas, nos encontramos que esta institución en Madrid logró que más del 17% de las 13.000 personas que llamaron a su puerta el año pasado hoy tengan trabajo. Mujeres de entre 25 y 45 años, inmigrantes y con pocos estudios son quienes recurren a Cáritas para buscar empleo, aunque hay que destacar que ya hay más españoles que acuden a la institución para solucionar sus problemas, en concreto 31.000 más que el pasado año.

De ahí, la necesidad, la importancia y la obligación que tenemos todos de ayudar a instituciones de este género, pero exigiendo al Estado, al mismo tiempo, que no se “vaya de rositas” y que se comprometa a cumplir con su deber, como ha afirmado esta semana Benedicto XVI, quien asimismo, ha indicado que “tanto la economía como la política tienen necesidad de gratuidad” y ha explicado que, “mientras antes se podía pensar que lo primero era alcanzar la justicia y que la gratuidad venía después como un complemento, hoy es necesario decir que sin la gratuidad no se alcanza ni siquiera la justicia. La gratuidad no se compra en el mercado, ni se puede prescribir por ley”.

El Papa ha señalado también, que la cultura, el voluntariado y el trabajo constituyen “un trinomio indisoluble en el compromiso diario del laicado católico”. Así, ha precisado que “el fiel laico se pone en juego cuando toca uno o varios de estos aspectos y se esfuerza por promover la dignidad humana en el servicio cultural, la acción solidaria con los necesitados y el trabajo”. Además, ha asegurado que la acción de los voluntarios católicos testimonia y valoriza “la lógica del don al donar el propio tiempo, las propias habilidades y competencias, la propia instrucción, la propia profesionalidad, en una palabra, la atención a los demás, sin esperar nada a cambio en este mundo”.

Un nuevo toque de atención de Benedicto XVI a todos y para todos, que parece que en muchas ocasiones, lo que está sucediendo no va con uno. El “ande yo caliente…” hay que descartarlo de nuestro comportamiento diario y ser conscientes de que muchos de los que, por ejemplo, acuden a los comedores de Cáritas, jamás pensaron en encontrarse en una situación tan difícil. Así que “a arrimar el hombro”.