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ecologistas piden cierre

Los estudiantes que han visitado Ascó deberán medirse la radiactividad

jueves 17 de abril de 2008, 14:00h
El titular de la planta atómica ha tomado esta decisión a raíz del último incidente registrado en Ascó, que tuvo lugar el 28 de noviembre y que produjo la liberación al medio ambiente de partículas de material radiactivo.

El portavoz de la central, Eugeni Vives, ha explicado que la ANAV ha ofrecido medir el espectro radiactivo de los alumnos que entre el mes de noviembre del año pasado y abril de este año han visitado la central nuclear de Ascó.

Los alumnos que han visitado la central pertenecen a cinco colegios y a dos centros universitarios, cuatro catalanes y tres de fuera de la comunidad, según el portavoz de la ANAV, que ha considerado "irrelevante" especificar de qué centros educativos se trata.

No obstante, se sabe que uno de estos colegios es el de los Maristes de Girona.

Vives ha dicho que "en ningún caso" los estudiantes tendrán que trasladarse hasta la central nuclear para someterse a esta medición, ya que el titular de la planta trasladará un camión acondicionado hasta los centros que lo requieran.

En este sentido, ha subrayado que "no se trata de una prueba o un análisis médico", sino de "un simple contador del espectro de potasio 40 que acumula el cuerpo humano".

Este aparato es similar a los arcos de seguridad de los aeropuertos, con dos espejos a ambos lados y un pequeño cajón donde se ponen las manos. Pasados dos minutos, un ordenador establece si el espectro de radiactividad de la persona está dentro de la normalidad.

Unos 800 trabajadores de la central ya han pasado por este contador, sin que se hayan detectado problemas, según Vives.

Medidas propuestas por los ecologistas
Entidades ecologistas catalanas como el Gepec, Ecologistas en Acción y Ecologistas de Catalunya (EdC) han reclamado que se clausure y se le retire la licencia de explotación a la central nuclear de Ascó I tras el escape radioactivo de nivel II que tuvo lugar en noviembre y no se notificó hasta la semana pasada.

Según apuntó Ecologistas en Acción en un comunicado, el consejero de Política Territorial de la Generalidad, Joaquin Nadal, quien ya declaró que el incidente carecía de importancia, "debería salir ahora diciendo que han engañado al Gobierno y que, al menos, tomará todas las medidas necesarias para que esta planta atómica no vuelva a funcionar".

Según los ecologistas, el suceso debe ser declarado de Nivel III, de mayor gravedad, ya que, para ellos, corresponde a un "incidente importante", y sería similar al incidente que en 1989 decretó la clausura de Vandellòs I.

Además, el grupo apuntó que será necesario depurar más responsabilidades en la central tras el cese del hasta ahora director de la planta, Rafael Gasca, y del jefe del Servicio de Protección Radiológica, Francesc González Tardiu, y apostó por que se le imponga una "sanción ejemplar".

Por otro lado, consideró "muy misterioso" que esta semana la central haya detectado más partículas en el exterior, justo en el mismo punto donde fueron detectadas las anteriores. Una zona que, además, ha sido peinada por los investigadores del suceso.

En este sentido, sostuvo que es posible que dentro del recinto quede aún "algún tipo de foco de contaminación radioactivo fuera de control y del cual se habría estado produciendo liberación de partículas".

Cierre de Ascó I, II y también Vandellós
Por otro lado, la Coordinadora Anti Cementerio Nuclear en Catalunya pidió, no sólo la clausura de Ascó I, sino también de Ascó II y Vandellòs II.

Este grupo exigió al Gobierno que le retire la licencia de explotación a la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs (ANAV) y suspenda las actividades de las tres centrales que gestiona "hasta que se den explicaciones urgentes, transparentes, contrastadas y fiables, de este suceso" o bien el CSN termine la investigación "a fondo" del asunto.

El organismo también cree que deberían encargarse las pruebas radiológicas que se realizarán a unas 800 personas a un organismo independiente. Estos informes deberían incluir, además, a los escolares que acudieron al centro mientras hubo el escape, así como a los trabajadores y los vecinos de la central.

Más allá de los ceses

Por su parte, Gepec-EdC criticó en un comunicado que la depuración de responsabilidades pretenda acabarse con la cesión de los cargos anteriormente citados.

"Al fin y al cabo estos señores serán promovidos por la empresa a otro alto cargo y desaparecerán de la vista para calmar pasiones y polémicas, pero les crearán un nuevo despacho bien enmoquetado y les subirán el sueldo", dijo el grupo.

Además, los ecologistas creen que deberían trasladarse las depuraciones de responsabilidades al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), ya que sabían lo que estaba pasando y "callaron y escondieron información, minimizando el grave incidente".

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