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Y los mexicanos han votado

lunes 02 de julio de 2012, 21:27h
La jornada electoral del domingo 1 de julio ha concluido. Antes de la medianoche, Leonardo Valdés, Presidente Consejero del Instituto Federal Electoral (IFE) anunció los resultados preliminares del PREP, los cuales daban como ganador al candidato del PRI Enrique Peña Nieto. La diferencia entre el priísta y el candidato de la izquierda, Manuel López Obrador se estima alrededor de 7%, aun cuando estos porcentajes han ido cambiando conforme transcurre la noche, haciendo la contienda más reñida.

Minutos después del anuncio del IFE, Peña Nieto hacía su aparición ante los medios como virtual ganador, y la panista Vázquez Mota reconocía no haber conseguido el resultado deseado. Sin embargo López Obrador, mostrando cautela y siguiendo su habitual estrategia, no se da por derrotado y espera el resultado oficial de las elecciones, es decir, cuando cada una de las boletas electorales haya sido contabilizada. Desde su punto de vista, el combate no ha terminado. Probablemente el triunfo del Partido Revolucionario Institucional será ratificado. La ventaja frente al PRD puede mostrar un margen menor del anunciado en el conteo rápido, pero no será suficiente para que la izquierda gane la presidencia de México.

Para muchos ciudadanos ha sido una campaña electoral larga, aburrida en sus inicios, pero más interesante desde el surgimiento del movimiento estudiantil #YoSoy132 y del giro que han dado los candidatos a la presidencia de México en sus estrategias. No ha sido sorpresivo el fin del partido de la derecha, PAN, del poder ejecutivo, pero quizá sí lo sea la fuerza con que el PRI, partido que gobernó por más de setenta años, ha resurgido a pesar de la desconfianza y sospecha de corrupción por parte de muchos mexicanos.

El periodo de campañas en las últimas semanas ha tenido sus sorpresas. El apoyo de panistas, como Manuel Espino, ex dirigente del PAN y del ex presidente Vicente Fox, que raya en lo absurdo e irritante, a Enrique Peña Nieto del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero igualmente la adhesión de la perredista ex Jefa de Gobierno del DF a la campaña priísta. Del lado del partido de la izquierda, PRD, también causó extrañeza el apoyo del ex Secretario de Gobernación (Ministro del Interior) durante el gobierno de Miguel de la Madrid, Manuel Bartlett, a la candidatura de Manuel López Obrador. Nadie de preeminencia se fue al PAN.

La situación de violencia que se vive en gran parte de México y tal vez el hecho de que mucha gente no ha visto mejorar sustancialmente su calidad de vida, ha provocado un voto de rechazo al partido gobernante. La pérdida de la silla presidencial no puede achacarse realmente a la candidata panista Josefina Vázquez Mota. Su campaña fue mala, sí, sus estrategias equivocadas, pero la falta de apoyo de su partido fue evidente. El PRD de López Obrador ha logrado atraer los votos de los decepcionados de los dos últimos gobiernos, pero también de aquellos que desean en su región la relativa paz que se vive en la Ciudad de México, gobernada por la izquierda.

Es sorprendente, sí, que el PAN sólo pudiera mantenerse únicamente dos sexenios, más no es una sorpresa el resultado. Ya desde el inicio de las campañas electorales, aún con ciertas dudas por momentos, se veía el triunfo del PRI. La coalición de la izquierda se esforzó y logró sobrepasar al partido gobernante, pero la imagen de su candidato y sus propuestas, a veces algo vagas, no atrajeron a suficientes votantes como para que esta vez sí pudiera acceder a la presidencia.

Un sector de la población acepta el resultado con temor a regresar a las etapas autoritarias del PRI, a los abusos y corrupción desbordada, pero también a que en esta nueva etapa se establezcan pactos secretos con el crimen organizado. Hay opiniones divergentes al respecto. Mientras algunos creen que en México actualmente hay instituciones independientes y candados que dificultarían las prácticas del pasado y garantizarían la transparencia, por otro lado están los escépticos, aquellos que no confían en esos órganos autónomos ni en la aplicación de las leyes. La complejidad e historia de México refuerzan ambas posturas. Queda en la sociedad civil hacer que las garantías se respeten, que se cumplan los compromisos y exigir la rendición de cuentas y la transparencia. Sólo así se pueden fortalecer las democracias.

Hebe Cue

Interna- cionalista

HEBE CUE es investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset y experta en Relaciones Internacionales

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