Almidanae Laudatio
Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 17 de agosto de 2012, 17:55h
Al este de Ciudad Real/ se levanta La Almedina,/ pueblo de noble linaje/ con el alma sensitiva./ Artistas son sus vecinos/ desde que la historia inicia,/ sus vecinos son artistas/ y sus paredes lo gritan./ Sus mujeres son hermosas,/ de enigmáticas sonrisas,/ jirones de noche dulce/ te miran siempre optimistas./ Bagdad dibuja perfiles,/ misteriosas sus colinas/ arabescos orientales/ sus horizontes los pintan./ Aprendió aquí la belleza/ gran Yáñez de La Almedina/ y soñando a sus mujeres/ pintó a Santa Catalina./ El trazado de sus torres/ los polígonos deliran/ y los devotos vencejos/ danzan sus geometrías,/ celícolas oraciones/ que elevan sus alas mínimas./ Pueblo libre que contiene/ bellas iglesias y ermitas./ Cuatro paisajes diversos/ sus bellos cerros divisan,/ y muestran con esta prueba/ partes de la sinfonía/ que el paisaje de La Mancha/ entona a una eterna brisa./ Merendero San Cristóbal,/ casi montañesa línea/ al encuentro preparada,/ la pintoresca delicia/ que no lejana del pueblo/ construye la cercanía.
Cuna de río es el pueblo,/ venero de fuerza tímida,/ que aumentando su vigor/ llevó barcos a la orilla/ de un nuevo mundo inocente/ que cambió la perspectiva./ Buen gusto municipal/ reflejan sus armonías./ Aquí no se sufre el morbo/ visto en otras alcaldías./ En un pueblo de La Mancha,/ flamenca plaza magnífica,/ doce grandes mingitorios/ perpetraba la alcaldía/ que próstata quizás grave/ los munícipes sufrían./ Menos mal que el arquitecto/ paró cistitis política,/ pero esos antojos feos/ no ha sufrido La Almedina./ Ayuntamiento y belleza/ están en la misma línea,/ y ese estable matrimonio/ la belleza garantiza.
San Gregorio Nazianceno/ es el patrón de esta villa./ Un solo Dios verdadero/ en tres personas divinas/ defendió el santo en el mundo/ hasta terminar su vida,/ una vida que es eterna, / según él mismo adivina./ Esta plural unidad/ viene bien a la Almedina,/ pueblo de ópticas plurales,/ todas muy bien avenidas./ La amistad de sus vecinos/ es su gran característica,/ y la que mejor produce/ su felicidad y dicha.
Mágicas trochas y sendas/ salen de morisca villa/ que enseñan amenidades/ de esplendorosas encinas,/ bajo cuyas grandes copas/ oyes trinos de odaliscas./ También te pueden llevar/ a mil ciudades perdidas,/ en donde un abismal tiempo/ presenta oscuros enigmas./ Si en la ruta que te hagas/ coges a Eusebio de guía/ verás godos y romanos/ a través de la campiña,/ y te asaltarán moriscos/ con su perenne alegría,/ y princesas embozadas/ cual páginas cervantinas.
Calderos de cobre mueven/ las abrasadoras brisas/ donde las mudas perdices/ tienen allí su comida,/ antes de morir burladas/ por un reclamo que trina/ desde palaciega jaula/ amorosas melodías./ Verás cereal y olivo/ festoneados con viñas,/ y a lo lejos el balar/ de rebaños de ovejitas./ Roma nos trajo el olivo,/ símbolo de paz y vida,/ y durante muchos años/ estas tierras fueron ricas./ Emporio de lana y vino/ fue villa renacentista./ También introdujo alfalfa/ romana sabiduría,/ para que el ganado grande/ se extendiese en la Provincia./ Magia blanca de La Mancha,/ paisajes de fantasía, / tierras de la España eterna/ abierta a la extranjería./
Horizontes de La Mancha,/ sin mancha en el horizonte,/ sin trabas de aspas fecundas/ al viento de Don Quijote./ Las muy amplias panorámicas/ que vemos desde sus torres/ nos convierten en marinos/ de sorprendentes visiones./ Hay perspectivas del alma/ que se proyectan en bordes/ de tierras y de paisajes/ que laten en interiores/ de ideas y pensamientos/ que nos forman como hombres./ Y en esta villa morisca/ se producen conversiones/ de quienes vienen del mar/ o de la España del norte./ En el fondo somos Mancha/ desde siempre y por eones,/ de corazón y de alma/ en las propias proyecciones.
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Doctor en Filología Clásica
MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín
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