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¿Hay esperanza?

jueves 23 de agosto de 2012, 20:21h
Tomo de Manuel Hidalgo la precisa descripción del cuadro de George Frederick Watts titulado “La esperanza”: una muchacha pelirroja, sentada sobre un globo terráqueo y vestida con una arrugada túnica verdosa que se le pega sensualmente al cuerpo, se inclina sobre una lira que sujeta y que, tal vez, trata de tocar. Resulta que la chica tiene los ojos vendados y, lo que es peor, la lira tiene una cuerda.

A primera vista la imagen no puede transmitir más frustración y desesperanza pues nada parece más imposible que tocar un instrumento con una única cuerda y a ciegas. Pero Watts quiso simbolizar exactamente lo contrario, el reto, la superación, el entusiasmo, la ilusión por arrancar unas notas de una lira mutilada.

El cuadro no puede ser más elocuente para el momento que vive España, repleta de casas a medio construir, de empresas en concurso, de bancos que no tienen para prestar, de desempleados que nunca volverán a encontrar trabajo, de deudas inasumibles en generaciones, de jóvenes sobradamente preparados que sirven de camareros en Londres, de facturas impagadas, de pisos sin vender, de tiendas vacías y hasta desabastecidas… Pero lo peor no está contenido en los hechos descritos sino en la paralización en seco de toda actividad, el pánico ante el futuro inmediato y la pérdida de cualquier esperanza en un futuro mediato. Nuestro país ese ha quedado con una única cuerda en su lira y hasta ésta se encuentra destensada. Los ciudadanos han ido entregando a jirones su ánimo, arrumbados por la desazón, primero, y el pesimismo, después. Miran la lira con incredulidad, sabiendo que los instrumentistas tiran de la cuerda, pero cada uno para un lado.

El fatal egoísmo político y la nula implicación de los actores económicos nos ha roto en pedacitos nuestra esperanza y nuestro tradicional espíritu de superación. Cada día nos roba un poco más de ilusión, deja seco cualquier proyecto, enfangada toda iniciativa. Nos despertamos desasosegados, y la jornada nos va expropiando –a golpe de noticiario- cualquier perspectiva.

Estábamos preparados para el éxito, para la risa y la movida, para la prosperidad, pero nos hemos parado en seco y hundido en un pozo negro del que no adivinamos cómo salir.

Carecemos de brújula, estamos desnortados, atacados por la tristeza al contemplar que se ha caído toda nuestra obra e incapaces de hallar la senda de la recuperación. Llamamos a la puerta de otros países y nos la cierran como si fuéramos apestados. Y cada día, un poco peor, esperando sólo el milagro de la lira y volvamos a tocar la mejor música.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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