El año pasado, el producto estrella, según recoge el informe del
observatorio del banco de consumo, fueron los dispositivos electrónicos asociados al uso de internet. El consumo siguió un crecimiento moderado. Cuando le preguntan a los consumidores que hayan hecho alguna compra de productos informáticos en los últimos 12 meses, un 23 por ciento adquirieron una tableta, por el 1 por ciento de respuestas del año anterior. Esta subida va en detrimento de las caídas en los PC portátiles y de sobremesa.
Carlos Sánchez, director de desarrollo de negocio de Cetelem, señaló que España es uno de los países en los que más penetración han tenido los llamados smartphones. El motivo, en su opinión, es que el sector de los proveedores de internet por 3G en España es competitivo, lo que le otorga una gran utilidad a los dispositivos. Además, las compañías han estado subviniendo la compra de smartphones para ampliar el mercado de servicios. La cuestión, señala Carlos Sánchez, es que las compañías operadoras han abandonado esa política.
El precio medio de los terminales móviles en la encuesta de Cetelem está en los 112 euros. La posibilidad de que el consumidor se enfrente a un pago del entorno de los 500 euros con el iPhone 5 hace pensar que muchos se echarán atrás. Pese a ser un mercado muy nuevo, es también un mercado maduro. Y lo demuestra el hecho de que ha crecido muy fuertemente la compra de complementos al smartphone. De los consumidores encuestados que realizaron compras en el último año en telefonía, el 28 por ciento realizaron compras en complementos, por el 10 por ciento del año anterior.
La principal conclusión del informe, basado en una encuesta con una muestra de 1.115 entrevistas válidas, es que los consumidores se mueven sobre todo por cuatro factores. Dos de ellos son la salud, especialmente la salud dental, y la educación. Hay una preocupación por el deterioro de los servicios públicos en un contexto de recortes, y eso ha aumentado la preocupación de los españoles por éstos. Así, el patrón de consumo de los españoles se ha acercado al del resto de Europa, donde estas partidas ya tenían la importancia debida.
El tercer factor es la preocupación por el mantenimiento del nivel de vida. Lo que parece captar este informe, y es relevante, es que estos dispositivos asociados al uso de internet se identifican con el nivel de vida, y los consumidores no dan muestras de querer renunciar a ellos. Empiezan a ocupar ese lugar que antes ganaron el coche o el televisor, el del producto asociado a una forma de vida deseada. Son lo suficientemente caros como para entrar en las aspiraciones de la mayoría, y no lo son tanto como para evitar que muchos las realicen.
El cuarto factor es la preocupación por la marcha general de la economía. Esta preocupación se manifiesta en una predisposición a aumentar el ahorro el año que viene. Esa actitud no tiene porqué manifestarse en un aumento del ahorro, porque ello depende también de la evolución de los ingresos, el aumento de los precios y el aumento, no lo olvidemos, de los impuestos.