Monti rectifica el modelo federal
jueves 11 de octubre de 2012, 00:16h
En Italia se constata la nueva dirección del federalismo en los países europeos zarandeados por la crisis. El acierto con que el primer ministro italiano, Mario Monti, está reconduciendo la situación italiana, gracias a una ambiciosa agenda de reformas económicas aplicadas con racionalidad y sin dilaciones, desemboca ahora en la necesidad de llevar a cabo transformaciones de carácter político que afectan a la Carta Magna del país. Frente a los acuerdos de décadas anteriores para implantar un modelo federal en Italia, Mario Monti ha puesto sobre el tapete la necesidad urgente de frenar ese proceso con el propósito de que el Estado central asegure y recupere competencias estratégicas.
Estas soluciones italianas dejan claro que el federalismo no tiene las mismas perspectivas de éxito si se implanta en una sociedad en expansión económica o si, por el contrario, se quiere instaurar en una nación con graves desafíos financieros. La reforma inicial se realizó en la XIII legislatura italiana de 1996 a 2001, transformando el Título V de la Constitución con el fin de permitir un desarrollo federal de las regiones en el país alpino, dentro del contexto de una burbuja económica expansionista. Pinchada ahora esa burbuja de gasto irresponsable, el Gobierno de Mario Monti certifica que no cuadran las cuentas para sostener tan costosa organización territorial. Su propuesta de volver a reformar el Título V de la Carta Magna tiene el propósito contrario de restringir las competencias a las regiones y volver a administrarlas desde un poder central.
Los números que aporta Monti son irrebatibles. De salir adelante su iniciativa, el ahorro sería millonario. Se coordinarían con mayor eficacia las finanzas públicas y el sistema tributario, poniendo freno a gastos duplicados e inútiles, así como al despilfarro y la corrupción que florecieron a la sombra de la anterior modificación constitucional. El planteamiento de Monti no se ciñe sólo a argumentos económicos sino que afecta por igual a cuestiones relacionadas con una mayor coherencia política y un mejor seguimiento de las normativas europeas.
En el debate que condujo a la reforma del Título V de la Constitución italiana a principios de este siglo se tuvieron muy en cuenta los errores del sistema autonómico español, algo que vuelve a ocupar el primer plano en la actual “reforma de la reforma” impulsada por Monti. A la recíproca, y por sentido común, sería extraordinariamente sano que España prestase gran atención a la aventura federalista italiana y las rectificaciones que impone la experiencia real en un país de nuestra misma área económica y cultural, pues aprender de esa tentativa puede ahorrarnos muchas discusiones inútiles y graves tropiezos.