A pocos días de las urnas, ¿cómo están los ánimos en el PSE?Siempre con optimismo. Hemos alcanzado en esta legislatura que en Euskadi desaparezca la amenaza del terrorismo y una política económica y social de apoyo a nuestro músculo industrial y de apoyo también a las políticas que han sido conquista de los ciudadanos a lo largo de estos años. Aquí no ha habido ajustes duros o recortes. Todo esto forma parte de un balance del que estamos satisfechos y que queremos prolongar cuatro años más.
¿Por qué cree entonces que, a tenor de los sondeos, su partido perderá tantos votos el domingo respecto a 2009?No sé por qué extraña razón siempre hemos tenido mal eco en los sondeos. Se pueden ver las prospecciones electorales en tiempos anteriores: siempre nos dan resultados inferiores a los que posteriormente nos reconocen los ciudadanos en las urnas. Esperemos que el 21, que es la encuesta definitiva y la realmente importante, la labor del socialismo quede reflejada.
Mete a PNV y PP en el mismo saco en materia económica.En política económica y social, PNV y PP se parecen demasiado. Lo han demostrado a lo largo de esta legislatura. Nosotros hemos planteado en el Parlamento la necesidad de una reforma fiscal para mantener los servicios públicos y las políticas sociales necesarias para sostener e incluso mejorar los niveles de empleo. Ambos se han entendido en esta materia. Posteriormente, el PP rompió el apoyo al Gobierno de Patxi López porque decía que no podía admitir que mientras en España se hacían recortes aquí dijéramos que no los íbamos a aplicar. En esta campaña, aunque el PNV utiliza el suavizante para su política y no enseña demasiado cuáles son sus políticas, ya ha reconocido en alguna ocasión que hay que hacer ajustes y que si ellos gobiernan es lo que aplicarán. Hay una coincidencia plena.
¿Podría descartar un pacto con el PNV?La tradición política en el País Vasco es de cruce de acuerdos y entendimiento entre las fuerzas políticas. Ningún partido de Gobierno puede sustraerse de una voluntad de acuerdo y nosotros la tenemos. Siempre estaremos abiertos, lo que pasa es que en este momento las posiciones políticas están demasiado alejadas entre el nacionalismo y el socialismo. Sabemos que el PNV, cuando pasen las elecciones, acentuará más el independentismo. Lo consideramos un enorme error que ya fue un desastre con el señor Ibarretxe. Con esto no hay posibilidad de acuerdo y sí mayor distancia que en épocas anteriores.
¿Cómo es la relación con el PP?Se interrumpió de una forma drástica en marzo, sin más, en una especie de irritación y calentamiento público de la noche a la mañana y eso dificultó que hubiera una relación de contenidos en los meses siguientes. Han puesto interés en marcar diferencias con nosotros, sobre todo en política fiscal, y en una ley municipal que tampoco fue posible, o en política de vivienda. Una vez se dieron por rotas las relaciones se unió al PNV para provocar unas elecciones anticipadas. La está en esa tesitura.
¿Qué tuvo que ver en el divorcio la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa?Trastocó las cosas porque el PP prometió que su política sería de un determinado perfil y luego lo cambió.
¿En qué consiste esa reforma fiscal que cree necesaria para no tener que recurrir a los recortes en el País Vasco?Tiene tres direcciones. Por un lado, está luchar contra el fraude fiscal. Proponemos que haya un contraste de datos de las distintas instituciones, algo a lo que se han negado el PP y el PNV y que sin embargo es una herramienta que resulta eficaz para que nadie se pueda esconder. En segundo lugar, planteamos evitar que la mayor parte de la presión fiscal caiga sobre las rentas medias y bajas, que las rentas altas estén muy lejanas a contribuir lo que en justicia debieran contribuir. Hacer que paguen más quienes más tienen. También un Impuesto de Sociedades buscando que los emprendedores puedan sacar adelante sus proyectos y que otros por arriba no tengan prácticamente un pago del impuesto ridículo. Además, queremos que el Parlamento (de Vitoria) tenga más que decir ante los retos y problemas de la crisis y en la forma de gastar. Las diputaciones trabajan fiscalidades a ritmos y de formas diferentes en los tres territorios. Curiosamente, siendo el Gobierno vasco donde se gasta la mayor parte de los recursos, es el único lugar donde no hay capacidad política para la fiscalidad.
El paro en el País Vasco es sensiblemente inferior a la media del resto de España, pero ha crecido de forma sustancial en los últimos meses. ¿A qué se debe?Todo el mundo sabe que el País Vasco es una comunidad fundamentalmente exportadora. Los vaivenes de la economía en general también nos afectan y desde hace un año y pico, donde hubo un repunte en el consumo en Europa y otros lugares, ahora hay un estancamiento. A nadie se le puede escapar por otro que la UE y el Gobierno de España aceptándolo a pies juntillas nos someten a un estrangulamiento financiero "porque el déficit es lo más importante". El crecimiento del IVA no ha beneficiado tampoco en nada al consumo. Sin embargo, en otras crisis siempre casi doblábamos en paro al conjunto de España y ahora, por primera vez en la democracia, la situación es contraria por nuestro músculo industrial. Hemos adaptado mucho mejor nuestras empresas y trabajado para sacarlas de aquí al resto del mundo. De hecho, el lehendakari ha viajado por todos los continentes. Somos líderes en algunos aspectos como las energías renovables o el coche eléctrico, con amplia implantación en el mundo. Es un drama toda cifra de paro, pero nosotros podemos destacar un cierto éxito a tenor de los datos.
¿Cuál es el estado clínico de ETA?Ha desaparecido la acción del terror, que era lo fundamental, y quienes han estado jaleando a ETA se han instalado en las instituciones a través de las reglas de la democracia. Esto significa un avance impresionante en convivencia y libertades. Todavía sigue existiendo la organización desde el punto de vista formal y puede tener en cualquier momento una reacción; nadie puede certificar que no vaya a ocurrir, pero las posibilidades son escasísimas. Más allá de que desaparezca la banda o que ajuste cuentas con la justicia, en el País Vasco en estos momentos se da la situación por buena e irreversible.
¿Cómo se contempla Cataluña desde el País Vasco?Más que un ansia por la independencia, en Cataluña hay una especie de asunción de que viven en un agravio económico y social en relación con España. Creo que las dificultades socio-económicas de Cataluña son las que están provocando la respuesta de rechazo a algunas cosas. Muchas veces, la forma más contundente de responder a algo es con trazo grueso, y se ha elegido el trazo grueso de la independencia. Cataluña se ha encontrado con un repunte independentista por un lado y, por otro, con un Gobierno central insensible. Pero ambas partes están abocadas a resolverlo, saben que están en un callejón sin salida: CiU sabe que la independencia es imposible y también sabe el Gobierno que es imposible sostener una relación con Cataluña en términos de pasado y no de futuro.
¿Habrá efecto contagio? El PNV no esconde su atracción por el ejemplo de Mas.Algunos piensan que habrá efecto contagio, pero creo que las coordenadas políticas y económicas son completamente distintas y que ese proceso de mimetización no va a ocurrir. Otra cosa es que PNV y Buldi levanten esa bandera y hagan debate con eso, que les interesa mucho más que sus verdaderas intenciones, por ejemplo, económicas.
¿Qué probabilidad augura de pacto PNV-Bildu?Si Bildu está gobernando en Guipúzcoa es porque el PNV le ha dado el apoyo. Frente a esa idea de que el PNV es el voto útil, ocurre precisamente lo contrario. Es útil para que Bildu gobierne. En cualquier caso, los favores en política se pagan y la historia avala esta teoría: en el pasado, gobiernos del PNV han salido adelante por el mundo de Batasuna y si tuviera necesidad de un apoyo por parte de Bildu, finalmente Bildu buscaría la forma de dárselo porque ambos se deben favores. Pero esto es una hipótesis porque nosotros salimos a disputar el poder, por un gobierno distinto al nacionalista. No hay quiniela segura, esto se resuelve en las urnas.
¿Qué horizonte espera si el nacionalismo, como aventuran las encuestas, vuelve al poder?Sería un desastre porque nos llevaría a una confrontación entre vascos. Esto solamente se puede hacer en un terreno de armonía y no donde unos pretendan sacar a otros del espacio político y social. Espero que esa hipótesis no se dé. Ya hemos vivido tiempos de confrontación con el PNV gobernando y los batasunos ayudándoles y el resultado ha sido nefasto para el País Vasco. Espero que el día 21 haya un voto para preservar el respeto al pluralismo político, que jamás había existido hasta que hemos llegado los socialistas al Gobierno.