¿Hay que re-nacionalizar las empresas privatizadas?
José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
martes 22 de abril de 2008, 20:48h
Ingenuamente pensábamos hace tiempo, quienes nos creíamos liberales, que la solución a la pesadez y herrumbre del viejo INI y algún adlátere, consistía en cerrar primero y alquilar después el añejo caserón de la Plaza del Marqués de Salamanca, por derribo de sus muy trasnochadas y mohosas ideas. Pero ¡hete aquí que tan oxidados pensamientos son los que, definitivamente, triunfan en la Unión Europea! Y, lo más gracioso, si es que se encuentra alguna gracia en semejante barbaridad, es que el triunfo de las empresas públicas se hace, siempre, con apoyo claro de la Comisión Europea, de sus Comisarios y, con pesadumbre hay que decirlo, del propio Tribunal de Justicia.
Resulta que en el Tratado de la Unión Europea, siguiendo desde luego lo marcado ya por el Tratado de Roma, y desde luego no rectificado en absoluto en la reciente y dificultosa redacción que le han dado en la cumbre de Lisboa, la propiedad pública “compite” en “igualdad” de condiciones con la propiedad privada. Lo dicen así, y se quedan todos tan frescos. Nadie dice, como en el cuento de H.C. Andersen que “El Emperador va desnudo”. Y seguimos engañándonos todos, todos los días. ¿Pero de verdad alguien se cree que si una empresa que pertenece al Estado italiano o al Estado francés compra una empresa británica o española, lo está haciendo en condiciones de mercado? Si el control de concentraciones fuera medianamente serio, lo que procedería es realizar un análisis de la “empresa” compradora, y por consiguiente, como se hace habitualmente en el resto de las fusiones y adquisiciones, se procedería a examinar completamente todo el árbol, la matriz completa de dicha empresa compradora. O sea, que se examinarían los Presupuestos Generales del Estado comprador, para poner cifra al volumen de ventas y de operaciones de la matriz; se examinaría a continuación todo el conglomerado de empresas que tiene ese Estado, sus participaciones cruzadas, los diferentes mercados en los que actúa. En fin, se examinaría su poder regulador, su potestad legislativa, y se tomaría como Consejo de Administración al Consejo de Ministros del Estado comprador. Pero como esto ni se hace ni se hará, por el solidario pánico que entre sí se transmiten los Comisarios europeos con los Ministros nacionales de cada Estado Miembro, la reflexión, sobre la que insistiré, es la siguiente ¿Y ante esta situación, como se defiende una empresa privada? ¿Será “re-nacionalizando”? Caveat Consules!
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Catedrático de Derecho Administrativo
JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.
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