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contra la marginacion y la pobreza

El pueblo bereber y sus derechos lingüísticos

miércoles 23 de abril de 2008, 17:36h

En la imagen, ciudadanos marroquíes bereberes con su bandera amazigue.

Los amazigues o bereberes del sur de Marruecos también se han manifestado últimamente en defensa de sus derechos lingüísticos y culturales y contra la marginación y la pobreza a las que, según ellos, les tiene sometidos el régimen de Rabat. Más de 40 asociaciones bereberes redactaron hace unos meses un manifiesto, coincidiendo con el aniversario de la proclamación internacional de los Derechos Humanos, en el que denunciaban la política de “arabización a ultranza” que practica el Gobierno, aunque reconocen algunos avances en la materia conseguidos desde que Mohamed VI accedió al Trono en 1999.

En otras regiones, las manifestaciones fueron mas tumultuosas. En el suroeste marroqui “la cólera de los Imaziguen” estalló después de que la policía prohibiese la organización de una conferencia en Tiznit, ciudad situada a 120 kms. al sur de Agadir y verdadera puerta del desierto sahariano, que debía pronunciar el presidente del PDAM. La policía cargó contra los manifestantes, dejando varios heridos. “Nuestro pueblo se siente marginado por la ideología árabo-islámica en el poder en Marruecos desde la colonización francesa, y se ha manifestado pacíficamente a lo largo de centenares de kilómetros”, declaró entonces la asociación Congreso Mundial Amazigue (CMA), que preside el hispano-hablante Rachid Raha y que pretende reunir en su seno a todos los movimientos beréberes del Norte de Africa.

El Rif contamina al Sahara Occidental
La represión ante las manifestaciones de la población berébere, y la disolución del PDAM han llamado la atención de los medios diplomáticos en Rabat, tanto más que Mohamed VI en persona asumió desde el principio de su reinado la defensa de la lengua y la cultura amazigue. Su madre es berébere y originaria de una de las tribus que habitan el sur del Marruecos.

La única explicación de la actitud del régimen parece radicar en el miedo a que la protesta berébere se una con el conflicto del Sahara Ocidental, que el Reino alauí afronta desde hace tres decenios. De hecho, cerca de la mitad de las tribus saharauis son de origen berébere, y una revuelta amazigue afectaría seriamente a la proclamada “unidad patriótica nacional en torno al problema del Sahara”.

Reformas frustradas
Mohamed VI, al subir al trono, quiso reconciliarse con el irredentismo rifeño, y acometió diversas reformas, pero se quedó a mitad de camino. Entre ellas, promovió la constitución del Instituto Real para la Cultura Amazighe (IRCAM), en el que designó a importantes personalidades beréberes para presidirlo. Sin embargo, dos años y medio después de su creación, un grupo de siete personalidades abandonó el IRCAM en protesta porque no se habían llevado a la práctica los objetivos de su fundación, en el terreno de la educación, de la pluralidad de medios de comunicación y de las actividades administrativas.

Una novedad en Marruecos, donde ningún cargo designado por decreto real renuncia a su puesto, ni presenta la dimisión. Poco después, este grupo de disidentes fue apoyado abiertamente por el Rector del IRCAM, Mohamed Chafik, una de las personalidades de la cultura bereber más conocidas internacionalmente y que no dudó en hacer frente a las intrigas palaciegas sumándose a la protesta.
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