El otro día tuve el placer de firmar en el Ayuntamiento de Barcelona –junto al alcalde de la Ciudad Condal, Xavier Trías; y el presidente de la Academia Catalana de Gastronomía, Joan Ras– un importante protocolo de colaboración con la Real Academia de Gastronomía, que tengo el honor de presidir, por el que Barcelona se convierte en sede de la Academia Internacional de Gastronomía-Branche pour la Méditerranée.
En la foto, de izquierda a derecha: José Luis Bonet, predisente de la Fira de Barcelona; Rafael Ansón, presidente de la Real Academia de Gastronomía; Xavier Trías, alcalde de Barcelona; Sonia Recasens, segunda tenencia de Alcaldía de Barcelona; y Joan Ras, presidente de la Academia Catalana de Gastronomía. Con la firma del protocolo de colaboración, las tres instituciones han manifestado su voluntad de establecer un marco de colaboración para promocionar la gastronomía y los productos agroalimentarios de
Cataluña. Las tres partes también hemos señalado la intención de cooperar para fomentar su consumo como parte indispensable de una dieta sana y equilibrada entre el conjunto de la población de Cataluña.
La Real Academia y la
Academia Catalana son entidades de referencia en el sector de la alimentación y la gastronomía, que trabajan desde hace años en la promoción de la importancia de la alimentación como factor de desarrollo de una sociedad sana y saludable. Además, tienen una relevancia particular para la promoción y difusión de los productos agroalimentarios y de la gastronomía de la Comunidad Autónoma.
Esta nueva Academia contará también con el apoyo de la
Generalitat de Catalunya, la secretaría general para la Unión del Mediterráneo y la Fira de Barcelona, a través del Salón Alimentaria.
Instituciones que protegen el patrimonio gastronómicoRecordemos que la
Academia Internacional de Gastronomía es una asociación sin ánimo de lucro que fue creada en 1983 con el propósito de proteger y desarrollar la cultura gastronómica a todos los niveles (regionales, nacionales e internacionales). La institución da soporte a iniciativas privadas o públicas que promueven la gastronomía en todos los ámbitos.
Por su parte, la
Real Academia de Gastronomía se convirtió en 2010 en Corporación de Derecho Público sin ánimo de lucro y entre cuyas finalidades se encuentra la difusión de la alimentación y el bienestar de las personas. Entre sus objetivos está colaborar con las administraciones públicas para mejorar la alimentación de la población, la prevención de la obesidad y la adopción de una dieta sana y equilibrada, además de la promoción de la educación dietética.
Celebremos la firma de este importante compromiso y, sobre todo, el nacimiento de la
Branche Mediterránea, cuyo principal objetivo será difundir las bondades de la Dieta Mediterránea, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco que, además de una forma de alimentarse, es un auténtico estilo de vida.
En el número 25 de la revista
Cuenta y Razón, editada por la Fundación de Estudios Sociológicos, ya se había avanzado una información sobre la posibilidad de que Barcelona se convirtiera en la sede de la Academia Internacional de Gastronomía-Branche pour la Mediterranée. Podrán leer el texto en el
archivo adjunto.