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Auge de la izquierda en Latinoamérica

miércoles 23 de abril de 2008, 23:25h
Desde hace unos años se viene dando un viraje en Latinoamérica hacia gobiernos de izquierda, al que se ha terminado de sumar Paraguay con el recién elegido presidente, Fernando Lugo. Rafael Correa en Ecuador, Alan García en Perú, Evo Morales en Bolivia, Michelle Bachelet en Chile, Cristina Kirchner en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay, Lula da Silva en Brasil y, ahora, Lugo en Paraguay: prácticamente toda Latinoamérica se ha rendido a los pies de la izquierda, siendo Colombia el único país de la zona sudamericana que tiene un gobierno de derechas.

Aunque todos ellos se denominan de izquierdas, existen dos corrientes muy diferenciadas. La democrática y la populista. La primera es esa izquierda moderada que sigue los planteamientos más ortodoxos de la democracia y que representan Bachelet o Lula. En el contrapunto los regímenes populistas de Hugo Chávez o Evo Morales, que, aprovechándose de la crisis institucional de sus países, llevan a cabo un desmantelamiento de sus respectivos sistemas constitucionales y nacionalizan los recursos estatales con métodos de tinte autoritario.

Aún habrá que esperar a agosto para ver si, tal y como advierten sus enemigos, Lugo se sitúa en la órbita de Chávez o sigue la senda de la cordura democrática de Chile o Uruguay. Los indicios invitan a ser optimistas ya que, dentro de la coalición que encabeza el ex obispo se encuentra el Partido Liberal, que puede jugar un papel equilibrador, semejante al que ejerce la Democracia Cristiana en la Concertación con la que gobierna Bachelet. Por otra parte, es significativo que su vicepresidente, Federico Franco, se confiese admirador del ex presidente español José María Aznar.

Se equivocan aquellas voces que confunden la izquierda con el populismo y la radicalidad. La democracia está hecha para la alternancia y para que tanto la derecha como la izquierda midan sus fuerzas a través de un sistema de sufragio universal. Se deben construir sociedades, en las que quepan ambas sensibilidades. Tan legítima es la izquierda de Lula o Lugo, como la derecha de Uribe. Otra cosa son los lobos disfrazados con piel de cordero como, por ejemplo, Fernández Kirchner, que, poco a poco está derivando hacia una suerte de Gobierno autoritario y populista, en el que se hace uso de la violencia oficialista y se amenaza a la libertad de prensa. De la misma forma que, por muy conservador que fuera, el partido colorado que llevaba 61 años rigiendo los destinos de Paraguay, poco o nada tenía de democrático. Lo que realmente necesita Latinoamérica es una clase política con un amplio sentido de Estado, que sea capaz de construir gobiernos fuertes y estables. Sólo así se podrá hablar de un auténtico asentamiento de la democracia en la zona.
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