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el derbi en el imparcial

Real Madrid - Atlético: La batalla desde la trinchera de los banquillos

lunes 26 de noviembre de 2012, 22:57h
El derbi madrileño de este sábado enfrenta a dos de los entrenadores de referencia en el balompié nacional: José Mourinho y Diego Pablo Simeone. Con trayectorias deportivas muy diferentes, los preparadores de Real Madrid y Atlético se encuentran por segunda vez envueltos en inercias antagónicas. Mientras que el “Cholo” goza del mejor momento de su carrera como técnico, confirmando la ilusión despertada en la pasada temporada, Mourinho capea el temporal como puede tras haber perdido 13 puntos en los que va de campeonato -a lo largo de toda la pasada campaña, el Madrid perdió tan solo 14 puntos- y observa alejarse el liderato de la Liga BBVA jornada a jornada. El Imparcial analiza el diseño de sus proyectos deportivos para comprender el momento en el que ambos entrenadores llegan al derbi.


En la ribera del Manzanares no se recuerda la última vez que el Atlético de Madrid afrontaba un derbi con ocho puntos de ventaja sobre el enemigo capitalino. La clasificación de la Liga BBVA ofrece un panorama brillante o desolador, según el color de la camiseta que sienta como propia.

Los rojiblancos han recorrido un camino firme hasta esta jornada 14. Tan solo han cedido tres puntos en lo que va de campeonato y se han erigido en la única oposición razonable al histórico arranque liguero del Barcelona de Tito Vilanova y Leo Messi. Todas las piezas parecen encajar, los futbolistas han asumido su rol en el equipo y el bien común prevalece sobre los egos de un vestuario construido con buenos jugadores y dos estrellas de referencia.

El brillante rendimiento del Atlético de Madrid desde que goleara al campeón de Europa en la Supercopa de Mónaco se debe a la estabilidad que Diego Pablo Simeone ha edificado en un banquillo y vestuario acostumbrados a remodelaciones cada par de años. La confianza y estabilidad que Enrique Cerezo y los Gil retiraron de forma prematura a técnicos como Quique Flores y Gregorio Manzano. Y es que la pesada carga simbólica que conlleva construir un proyecto deportivo con uno de los futbolistas más queridos de la afición rojiblanca ejerciendo de guía espiritual y entrenador, resulta diferente. En este escenario de ilusión colectiva nació la andadura del “Cholo” como entrenador.

Recogió un vestuario dividido tras la marcha de Agüero y Forlán -los dos últimos ídolos del Calderón- e inmerso en el desánimo tras haber arruinado el crédito del nuevo proyecto liderado por Manzano en unos meses. Paso a paso subsanó las heridas de la plantilla y fue cohesionando el grupo de futbolistas hasta formar un bloque decidido a ganar la Europa League y devolver la sonrisa a una afición demasiado castigada por la inestabilidad del club.

Simeone concluyó la temporada ganándose el crédito necesario para poder edificar su propio proyecto e implementar el diseño de plantilla que le es propia: dos jugadores por puesto, competitividad, unión, solidaridad de esfuerzos y especialistas. Con esta receta, el técnico argentino se ha convertido en el mejor entrenador de la historia colchonera a los 50 primeros partidos. Además, subidos en la ola de brillantez de Falcao y Arda Turan, el Atlético batió varios récords de imbatibilidad continentales.

Bajo la filosofía del presente, de ir día a día, Simeone se ha ganado el prestigio que ha disfrutaba como futbolista. Cimentado en conceptos similares a su etapa como jugador -garra, colectivo, entrega, potencia, físico, intensidad-, el “Cholo” ha convencido a propios y extraños que es capaz de exprimir a su plantilla para luchar por cualquier título. Mar de calma en el Calderón gracias al símbolo del doblete metido a entrenador.



En Chamartín se está experimentando la situación antagónica. El Real Madrid ha perdido a estas alturas de la temporada un punto menos que los cedidos en todo el ejercicio futbolístico de 2011-2012. El peor arranque de Mourinho en la última década ha colocado a su equipo a 11 puntos del Barcelona y a 8 del Atlético. El margen de error madridista se va estrechando con el paso de las jornadas y una derrota en el Bernabéu ante su rival capitalino podría desatar las crisis de forma definitiva.

Desde que el entrenador portugués llegó a la “casa blanca” construyó su legitimidad en torno a la cohesión de un vestuario complicado de manejar. Los egos de Ronaldo, Kaka, Casillas y Sergio Ramos se diluyeron para ponerse al servicio de Mourinho y de su hoja de ruta. La plantilla de estrellas se convenció de que el técnico luso era el indicado para reducir la distancia con el Barcelona y volver a conquistar títulos. La filosofía de trabajo del doble ganador de la Champions League contagió a un grupo de futbolistas sedientos de gloria y se conformó un bloque sólido.

El entrenador portugués hizo honor a su fama de eficaz gestor de grupos y motivador para convertir a un equipo plegado al monopolio del Barcelona en un bloque con la convicción de estar en posición de competir con el mejor Barça de la historia. Y con este planteamiento ideológico y el compromiso de todos los miembros de la plantilla de anteponer el colectivo a lo individual, el Madrid firmó la mejor temporada que se recuerda, ganando la Liga BVA con 100 puntos.

Sin embargo, tres meses más tarde y con la Eurocopa y Juegos Olímpicos de por medio, el propio técnico luso explicó tras caer en el Sánchez Pizjuán que “no tenía equipo”. “Pocas cabezas están concentradas”, denunció. El bajón físico de un equipo que alcanza su mejor expresión cuando consigue la plenitud de intensidad en el esfuerzo se ha entremezclado con rifirrafes internos con algunos de los pesos pesados, declaraciones desestabilizadoras de la gran estrella del equipo, y la sensación de que la plantilla no entrega todo lo que tiene en conceptos elementales del libreto de Mourinho como es la presión ofensiva, la solidaridad de esfuerzos o la concentración en la marca a balón parado.

Mourinho afronta su peor momento como entrenador del Real Madrid y se encuentra con el derbi madrileño a la vuelta de la esquina. El Atlético de Madrid llega lanzado y cree, ahora más que nunca, en sus opciones de victoria en el Santiago Bernabéu -situación que no se ha vivido desde 1999-. Punto de inflexión para ambos equipos y clavo ardiendo para el entrenador merengue. Entregar la Liga en diciembre conllevaría una merma considerable en la confianza del madridismo hacia su entrenador. El peligro de ruptura con la afición sobrevuela el Bernabéu y los colchoneros tiene en su mano ponerle nombre a este complicado arranque de temporada: crisis.

Sin embargo, la capacidad de sobrevivir a momentos de gran tensión de Mourinho permite albergar esperanza a la parroquia madridista. Simeone, otro técnico que comparte la capacidad de cohesión y motivación de un vestuario, dispondrá sus piezas en el tablero para asestar un golpe al rival y cargar de moral a su proyecto. Duelo de ganadores y de estrategas que lucharán por corregir cada detalle a lo largo del partido para que nada se escape del guión previsto. El único enfrentamiento de ambos entrenadores se saldó con goleada madridista, pero el panorama ha cambiado diametralmente desde aquel 1-4 en el Calderón de la pasada temporada. La partida de ajedrez está servida.
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