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CRÍTICA

Paolo Macry: Unità a Mezzogiorno. Come l’Italia ha messo assieme i pezzi

domingo 16 de diciembre de 2012, 15:55h
Paolo Macry: Unità a Mezzogiorno. Come l’Italia ha messo assieme i pezzi. Il Mulino. Bologna, 2012. 156 páginas. 13,50 €
El libro Unità a Mezzogiorno, de Paolo Macry, reflexiona sobre el difícil camino de la unificación de Italia, interpretando, de modo novedoso, la “cuestión meridional”. En sus páginas se subraya el hecho de que, pese a que hayan pasado más de 150 años de la unidad de Italia, la Questione meridionale no desaparezca de la agenda política nacional. Se trata de un ensayo que intenta ir más allá del “antimeridionalismo nordista” y del “suddismo reivindicativo”, evitando la simplista disyuntiva “victimización o culpabilidad” del Sur.

El Risorgimento italiano fue una época de fuertes tensiones, que puso de manifiesto la diversidad política, estructural y cultural entre las regiones del Norte y del Sur de Italia. A tal propósito, en 1844, Cesare Balbo escribía que de Norte a Sur se asomaban “provincias y pueblos tan diferentes entre sí como son los pueblos más septentrionales y más meridionales de Europa”. El Sur de Italia aparece como un territorio caracterizado por el mal gobierno local, la conflictividad social y la violencia. Por eso afirma que “Italia nace sobre un lecho de espinas” y que “los nodos fundacionales [...] no siempre han encontrado una correcta reflexión”.

El punto de partida del autor es que, aunque nacida entre Turín y Europa, la unidad italiana se cumple en el . Para el autor, paradójicamente, el Sur se convierte en uno de los principales elementos de estabilidad del país, sobre todo, como consecuencia de un “pacto” de recíproca utilidad entre el centro y la periferia: el Gobierno distribuiría obras públicas, licitaciones, etc., a cambio de consenso político y votos. Se trata de un “clientelismo territorial” que conlleva estabilidad política y que convierte al sur en un “depósito” electoral. En estos 150 años, los electores del Sur han votado a sus representantes no por sus cualidades políticas o habilidades administrativas, sino por su capacidad de transferir recursos a sus respectivos colegios electorales.

Según Macry, el Mezzogiorno se ha ido “integrando” en el país a través de la distribución de ingentes recursos económicos, garantizando el crecimiento artificioso de estas áreas y la supervivencia de una elite corrupta e incapaz, elegida por su capacidad de atraer riqueza. Esta política ha provocado ineficiencia e inmovilismo, el aumento del gasto público (tanto que “Italia republicana [es] el país occidental con el sector público más extenso”). Así, el Sur ha llegado a ser “el más italiano de los territorios italianos”, sin poner nunca en discusión la unidad.

El libro redimensiona la figura de Garibaldi y la de Cavour, acrecentando el papel de los sicilianos, el apoyo de las bandas armadas a la empresa del “Héroe de dos mundos”. Y destaca la participación de “hombres primitivos, salvajes, violentos”, criminales organizados, animados por una mezcla de independentismo y, sobre todo, un fuerte sentimiento anti-napolitano. Asimismo, subraya los errores políticos y militares de la elite borbónica, el “suicidio político” de Francesco II. Aun así, considera que, de la misma manera que los errores borbónicos son menos graves de lo que se considera, las extraordinarias gestas de los garibaldinos son menos fulgidas.

No cabe duda de que Italia tiene un largo pasado, pero también una historia relativamente breve. El proceso de unificación dejó planteadas algunas de las cuestiones clave, creando un Estado “plagado de debilidades potenciales”. Macry realiza un atento estudio de la cuestión meridional, mostrando como “el edificio de 1860 era pobre de raíces” y subrayando las dificultades de construir una identidad nacional casi inexistente. Problemas que persisten aún hoy en día.

Por Andrea Donofrio
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