El Políptico de Gante o
Retablo del Cordero Místico de Hubert y Jan Van Eyck se encuentra expuesto en una capilla de la Catedral de San Bavón en Gante, donde dada su trascendencia sólo es posible contemplarlo tras un cristal antibalas de color verdoso, lo que dificulta la apreciación de los colores, a lo que hay que añadir que carece de sistemas de control de temperatura y humedad ni de una iluminación adecuada. Así lo ha explicado esta semana en una conferencia del Museo del Prado
Bart Fransen, coordinador del Centro de Estudios de los Primitivos Flamencos en Bruselas y miembro de un proyecto de restauración de la obra de los hermanos
Van Eyck fechada en 1432.

El retablo, que mide
3,70 x 5,20 metros, está dividido en dos registros tanto cerrado como abierto. En su cara exterior, en el inferior es posible contemplar a los comitentes, es decir, a quienes habían encargado la obra y que se hacían representar en ella, dos grisallas o esculturas pintadas, y en el superior, una Anunciación en un interior. En su cara interna, con un cargado programa iconográfico, la parte central del registro superior muestra la Deesis o representación del Pantocrátor rodeado por la Virgen y San Juan Bautista y abajo la adoración del Cordero Místico con un grupo de judíos, representantes de la iglesia y mártires. En las tablas laterales se encuentran, arriba, los ángeles cantores y músicos y
Adán y Eva -primeros desnudos de la pintura flamenca- y, abajo, los jueces justos, los cruzados y los ermitaños.
Aprovechando que recientemente las pinturas fueron sometidas a un
tratamiento urgente de conservación, el retablo, compuesto por veinte tablas de roble, ha sido desmantelado y sacado de su cerramiento acristalado para someterlo a un estudio exhaustivo que contempla la eliminación de los barnices depositados en su superficie durante siglos, así como su sometimiento a un proceso de fotografiado y radiografiado, cuyos resultados se pueden ver en la página web
Closer to Van Eyck, que ha alcanzado 290.000 visitantes desde que fue lanzada hace casi un año. Merece la pena destacar el hecho de que la visita media dura una media de 30 minutos; muestra del interés que despierta la tecnología al servicio del arte.

Considerado por Fransen como
“el fundamento de la pintura occidental”, el retablo de los hermanos Van Eyck goza de gran trascendencia en la Historia del arte por su “esplendor y detallismo”. Que a día de hoy puedan ser contempladas todas las tablas es para este experto un milagro, ya que a lo largo de los últimos siglos han sido divididas y trasladadas a otros países. Así, por ejemplo, durante la Revolución Francesa, las tablas centrales fueron llevadas a París como trofeo de guerra mientras que otras partes de la obra terminaron en Berlín.

Aunque en origen la obra había sido destinada para ser albergada en la capilla Vidjt de la Catedral de San Bavón, desde hace años puede verse en la capilla Villa. Según Fransen, el escaso espacio que deja el habitáculo para la obra no permite observarla con total plenitud, por lo que su equipo de estudio ha planteado la posibilidad de que sea recolocada en otro lugar. Esta y otras cuestiones están siendo abordadas por quienes se están encargado de la restauración de la obra, que no está previsto que finalice hasta
2017 dadas sus dimensiones.
Entre las líneas de
investigación que mantienen abiertas figura discernir qué partes corresponden a cada hermano. Aunque se sabe que Hubert falleció en 1426 y que hay diferencias manifiestas en la ejecución entre él y su hermano, dado que a Jan se le atribuye haber sido el primer artista en utilizar la luz para sugerir profundidad, todavía hay divergencias sobre qué partes pertenecen a quien.

Gracias al proyecto
Closer to Van Eyck en el que se encuentra inmerso el propio Fransen, se han hallado diferencias en las medidas de las
molduras de los marcos, lo que podría deberse fueron cortadas por carpinteros de Gante –donde ejerció su labor como artista Hubert- y de Brujas –donde Jan tenía su taller-, sirviéndose unos y otros de un sistema de medida distinto; un dato que ha animado a pensar que Jan pudo ocuparse del registro superior y su hermano del inferior. Si bien, el hecho de que haya sido descubierto que una tabla superior y otra inferior proceden de la madera del mismo árbol ha vuelto a complicar la tarea de la atribución.
Así pues, las veinte tablas individuales han sido documentadas con
equipos de última generación que han permitido lograr una resolución extremadamente alta del retablo, tanto que cada fotografía pesa alrededor de 200 MB y ha sido posible captar detalles a una resolución extrema como la pupila del ojo de Adán o la vista urbana que se observa tras la ventana que decora la escena de la Anunciación. En el proceso de documentación ha sido utilizada macrofotografía en luz visible, macrofotografía en luz infrarroja y rayos X. También ha sido analizada la obra con tecnología de
reflectografía infrarroja, a través de la que es posible observar el dibujo subyacente, lo que ofrece la posibilidad de documentar, por ejemplo, cambios en el diseño por parte del artista.