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El Rey y la vertebración del Estado

David Ortega Gutiérrez
martes 08 de enero de 2013, 20:33h
Hizo Don Juan Carlos I, junto con el periodista Jesús Hermida, un repaso de sus más de 37 años de reinado, con motivo de su 75 cumpleaños, en una entrevista especial que se emitió en TVE. Al margen de otras valoraciones sobre el carácter de la entrevista, cuatro ideas me llamaron la atención de lo apuntado por el Rey. En primer lugar, dentro de las cuestiones que le preocupan y de las cosas que nos quedan por hacer, dijo algo que me parece clave y fundamental, posiblemente lo más importante de todo lo que relató: la necesidad de vertebrar el Estado. Nada más y nada menos, y dicho por el Jefe precisamente del Estado. Creo que el Rey mandó un mensaje esencial y directo, y además, tiene razón. Sin duda es el principal problema que ahora tenemos los españoles, nuestro gran reto.

La vertebración del Estado es vital para que una Nación pueda funcionar con estabilidad y continuidad. Verticalmente la vertebración del Estado afecta a la Organización Territorial del mismo, regulada en el Título VIII de nuestra Constitución de 1978. Título, por lo demás, bastante criticado por su exceso de apertura e indefinición. No hemos dado, después de más 30 años de democracia, con la organización político-administrativa adecuada a nuestras necesidades reales desde una perspectiva de coste-servicio. La convivencia entre los cuatro niveles de administraciones públicas -General del Estado, Autonómica, Provincial (Diputaciones) y local- no está dando los resultados esperados, con una opinión cada vez más crítica, tal y como demuestra la última encuesta del CIS (diciembre 2012), por parte de la ciudadanía (más de un 36% desea una administración única).

Por otro lado está la vertebración horizontal del Estado, donde destaca la necesidad de lograr la solidez y el correcto funcionamiento del poder legislativo, del poder ejecutivo y del poder judicial, entre otros poderes del Estado, como por ejemplo el poder corrector o Tribunal Constitucional. Preocupa también a los españoles, nuevamente el CIS de diciembre lo indica, la clase política -protagonista de los dos primeros poderes mencionados, e indirectamente de los otros dos- con cerca de un 30 % como tercer problema, y por primera vez como cuarto problema con un 17,2 % la corrupción y el fraude. Sin duda precisamos de un poder judicial más eficaz e independiente, con un Consejo General del Poder Judicial y Tribunal Constitucional prestigiosos y al margen de las presiones de los partidos políticos. Igualmente hace falta un Parlamento que recupere su sentido institucional y de Estado, para las grandes cuestiones que afronta España en el nuevo año. La vertebración horizontal del Estado pasa por una mayor profundización en nuestra democracia, más allá del interés particular de los partidos políticos.

Junto a esta idea clave que destacó el Rey de la necesaria vertebración del Estado, otras tres me parecieron de interés y a destacar. La lealtad a España que preside la actuación de la Corona, tanto en la persona de su padre, Don Juan, como en la de su hijo, el Príncipe Felipe. La lealtad en la vida a los proyectos importantes lo es todo. La lealtad exige sacrificios y mirar por el bien común por encima de particularismos o intereses individuales. La lealtad es una de las grandes virtudes de un servidor público, e hizo muy bien el Rey en indicarlo. Otra idea que me gustó fue la relevancia que dio a la preparación del Príncipe. Primero porque es verdad, es el Príncipe de Asturias mejor formado de la historia y segundo porque es imprescindible el mensaje de fondo: para los puestos importantes en la vida y sobre todo en el desarrollo de una Nación, necesitamos personas preparadas, formadas, como dijo el Rey de su hijo: “con honestidad intelectual”. La honestidad intelectual es básica para cualquier puesto público relevante.

Por último y concluyó, el Rey envió un mensaje de optimismo y perspectiva histórica basado en la confianza y en la unidad. Hemos vivido momentos peores y juntos hemos salido con éxito de ellos. Comparto al cien por cien está idea. Cuarenta y siete millones de españoles es un gran potencial, basta con tener claros los objetivos a lograr y poner ilusión y esfuerzo en conseguirlos. La generación del Rey nos trajo la libertad, la modernidad y la democracia. Corresponde ahora a nuestra generación el consolidarla y desarrollar bajo los parámetros del trabajo, la honestidad y la generosidad basada en el interés general.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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