editorial
Rubalcaba no se entera
domingo 13 de enero de 2013, 08:48h
Ayer se reunía el Comité Federal del PSOE, con el supuesto horizonte de una “renovación programática”. En lugar de eso, más de lo mismo, a lo que hay que añadir la complacencia de Alfredo Pérez Rubalcaba en el diagnóstico actual del partido. Afirmar que “el PSOE está mejor que hace un año” es tan falaz como irresponsable. Más que nada porque durante ese año al que alude el señor Rubalcaba se han producido los batacazos electorales de Galicia, Euskadi y Cataluña, a cual peor. La ciudadanía ha castigado en las urnas la indefinición y falta de proyecto de un partido totalmente desnortado.
Ayer se reunía el Comité Federal del PSOE, con el supuesto horizonte de una “renovación programática”. En lugar de eso, más de lo mismo, a lo que hay que añadir la complacencia de Alfredo Pérez Rubalcaba en el diagnóstico actual del partido. Afirmar que “el PSOE está mejor que hace un año” es tan falaz como irresponsable. Más que nada porque durante ese año al que alude el señor Rubalcaba se han producido los batacazos electorales de Galicia, Euskadi y Cataluña, a cual peor. La ciudadanía ha castigado en las urnas la indefinición y falta de proyecto de un partido totalmente desnortado.
Dicho lo cual, la responsabilidad aquí no es unipersonal. Aparte de Rubalcaba, hay -o debería de haber- más gente en el PSOE para salir al paso del órdago secesionista de Mas y, de paso, meter en cintura al PSC. De entre lo poco salvable de lo que ayer se dijo fue la negativa de apoyar el “derecho a decidir” que pide Pere Navarro. Eso mismo es lo que tendían que defender todos a una los principales barones socialistas, en lugar de dejar que sea sólo Rubalcaba el que se desgaste.
Acierta también Ferraz en posponer para más adelante un proceso de primarias que en este momento no garantizaría nada en firme. Con vistas a las próximas elecciones parece claro que el PSOE necesita una importante renovación de personas e ideas, aunque ya llegará el momento. Por de pronto, bien harían los socialistas en poner orden en su casa y, sin dejar por ello su labor de oposición, apoyar al Gobierno ante el envite de los nacionalistas. Es una cuestión de estado.