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El secuestro de rehenes en la planta de gas de Argelia

Ely Karmon
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ekarmonidcacil/7/7/11/14
miércoles 23 de enero de 2013, 20:29h
Los objetivos de la operación
Con arreglo a la mayoría de los medios de comunicación, la brigada del Magreb islámico de al-Qaeda, dirigida por Mokhtar Belmokhtar, es la responsable de la toma de rehenes en las instalaciones argelinas de la plataforma petrolera BP, en In Amenas. Según el portavoz de la brigada de Belmokhtar, como cita Sahara Media, el secuestro de extranjeros es una venganza por el consentimiento que dio Argelia para que Francia utilizara su espacio aéreo para los vuelos con destino a Mali.

En opinión de este autor, el secuestro solamente tiene una relación indirecta con la intervención francesa en Mali, pues había sido planeado muchas semanas, o incluso meses, antes de que ocurriera el incidente.

El ataque más bien parece relacionado con las luchas existentes entre varias facciones de al-Quaeda, en el Magreb islámico (AQIM), con motivo de los últimos acontecimientos relativos a esa organización.

Conviene dejar constancia de que Mokhtar Belmokhtar ha sido durante mucho tiempo miembro de AQIM, encabezando la unidad del sur del Sáhara o katiba, más tarde llamada Katibat Moulathamine o la Brigada Enmascarada.

Durante los últimos cuatro o cinco años, se ha convertido en algo más que un caudillo local gracias a su actuación en la enorme región desértica de Sahel, limítrofe con Mauritania y el norte de Mali, donde ha estado involucrado en el contrabando de estupefacientes y tabaco y en el lucrativo negocio del secuestro de turistas y trabajadores extranjeros.

Además, tuvo conflictos con el actual emir de AQIM, Abu Musab Abdel Wadoud (también conocido como Abelmalek Droukdel), que se negó a nombrarle emir.

Se dice que Belmokhtar se separó de AQIM, o fue expulsado por las organizaciones, en los últimos meses de 2012.

Pese a los avances de AQIM y sus aliados en el norte de Mali desde el golpe militar que tuvo lugar allí en marzo de 2012, las fuerzas militares argelinas han logrado matar o arrestar en su territorio a unos doscientos militantes y líderes desde agosto de 2012.

Una operación llevada a cabo el 15 de agosto de 2012 dio lugar a la detención del presidente del comité judicial de AQIM, Nacib Tayeb (también conocido como Abderahmane Abou Ishak Essoufi), cuando éste se dirigía a una reunión de líderes. En octubre, las fuerzas argelinas eliminaron a Bekkai Boualem (también llamado Khaled El Mig), responsable de asuntos exteriores de al-Qaeda.

El 16 de diciembre, Salah Gasmi, jefe número dos y principal portavoz del grupo, fue capturado cerca de Bouira. Era el responsable de la propaganda del grupo y de la coordinación de varios grupos pequeños que operaban en Kabylie, así como el presunto cerebro de los bombardeos suicidas que se produjeron en Argel en 2007. Su detención debilita el liderazgo de Droukdel.

Por último, el 5 de enero de 2013, las fuerzas de seguridad argelinas mataron a nueve terroristas en Keddara, Boumerdes, uno de los cuales fue identificado como Izza Rezki (también conocido como Abou Djaffar), responsable de las finanzas de la organización.

Por esta razón, es posible que el principal objetivo de Mokhtar Belmokhtar en esta gran operación terrorista fuera mejorar su posición en la lucha por el liderazgo de AQIM; además, en caso de que la operación resultara un éxito, podría conseguir también un rescate considerable por parte de los gobiernos o las empresas que cuentan con ciudadanos entre los rehenes extranjeros, con el fin de financiar las futuras actividades de su grupo.

La fallida operación militar para la liberación de los rehenes

Todavía es pronto para evaluar los resultados finales de la operación militar encaminada a liberar a los rehenes de la planta de gas.

Desde el punto de vista de las autoridades argelinas, la principal cuestión en juego era evitar que los terroristas hicieran volar esta importante planta gasística (responsable del 11% de la producción nacional), ya que las exportaciones de gas y petróleo son la principal fuente de ingresos del gobierno. Esto podría explicar la decisión de actuar tan aprisa, sin tomar quizá todas las medidas necesarias para que la operación resultara un éxito.

Los argelinos también querían evitar la presión política de los gobiernos extranjeros, preocupados por el destino de sus ciudadanos, como en el caso de Japón y Noruega.

Otra razón fue la de mostrar a los argelinos la determinación del gobierno de combatir a cualquier precio a los terroristas islamistas y no mostrar la menor señal de debilidad política después de haber logrado “ganar” las elecciones legislativas de mayo de 2012 y, al contrario que el resto de los regímenes árabes, frenar el avance de la oleada islamista.

Desde 1992, las fuerzas militares y los servicios de seguridad argelinos han sostenido una guerra larga y cruel contra los islamistas, que ha costado la vida a entre cien mil y ciento cincuenta mil argelinos.

La muerte de docenas de rehenes, aunque pueda acarrear graves repercusiones diplomáticas, es menos importante para el gobierno que la estabilidad del régimen argelino, cuyo principal objetivo es sobrevivir.

La operación militar argelina en una gran planta de gas en la que trabajaban más de seiscientas personas, muchas de ellas tomadas como rehenes, trae a la memoria el brutal modus operandi ruso contra los chechenos, atrincherados tras cientos de rehenes en el teatro moscovita de Dubrovka (en octubre de 2002) o el drama de los rehenes en la escuela de Beslan (en septiembre de 2004).

Ely Karmon

Investigador del ICT Herzliya, Israel

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