www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La debilidad de El Asad

Ricardo Ruiz de la Serna
x
ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 02 de febrero de 2013, 22:31h
La guerra sigue estancada en Siria sin que El Asad la pierda ni los rebeldes la ganen. Los rumores de que el presidente sirio está en un barco ruso se suman a la desinformación creciente sobre lo que de verdad ocurre en el país. Sin embargo, en estos días, ha habido un indicio de debilidad en los apoyos diplomáticos que El Asad tiene para mantenerse en el poder: el de la Federación Rusa y el de la República Popular China.

En efecto, esta semana se ha celebrado la Conferencia de Seguridad de Munich y, en este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, se encontró a puerta cerrada con el jefe de la oposición siria. Fuentes rusas han confirmado que las diferencias con los Estados Unidos respecto a Siria se mantienen.

Es más: Lavrov criticó a los Estados Unidos que, según él, sólo persiguen la caída de Al Assad. También censuró la ayuda armamentística que se está prestando a la oposición siria. Detrás de sus palabras, está la advertencia de que se repita lo ocurrido en Libia. Las armas de los arsenales de Gadaffi terminaron en manos de los islamistas que desataron una ofensiva sobre Mali que la intervención francesa ha detenido.

La posición rusa se sostiene, pues, en la exigencia de un cese de hostilidades y una solución que integre a todos los sirios. Esto comprende, naturalmente, a los partidarios de El Asad, cuya caída no es –ni debe ser- el objetivo de la intervención de la comunidad internacional.

Sin embargo, poco a poco, en pequeños símbolos se va dejando entrever que la caída de El Asad está dentro de las posibilidades que la propia diplomacia rusa baraja. En efecto, hasta la ofensiva sobre Alepo, que no concluyó con la derrota de los rebeldes que el Gobierno auguraba, los partidarios de El Asad van cediendo poco a poco terreno mientras los rebeldes van consolidando el dominio sobre ciertas zonas.

Sin embargo, el conflicto sirio podría terminar decidido no sólo por la fuerza de las armas sino –sobre todo- por el agotamiento de uno de los bandos. Sin energía, sin dinero y sin alimentos, es casi imposible ganar una guerra y poco a poco los recursos del Gobierno se van agotando. Las sanciones internacionales, el aislamiento diplomático, la fuerza de quienes apoyan desde el exterior a los rebeldes y los límites de las alianzas de El Asad lo dejan en una posición cada vez más delicada.

Es año de elecciones en Irán, el otro gran aliado de El Asad, y las hostilidades han llegado a la frontera de Siria, El Líbano e Israel. El conflicto amenaza con extenderse a toda la región haciendo buenas las advertencias del Presidente sirio del riesgo de desestabilización y terrorismo. Sin embargo, parece que El Asad libra ya una batalla contra el tiempo.

Esa batalla ya la perdió Gadaffi.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios