RESEÑA
Salvador Giner: El origen de la moral. Ética y valores en la sociedad actual
domingo 03 de febrero de 2013, 11:21h
Salvador Giner: El origen de la moral. Ética y valores en la sociedad actual. Península. Barcelona. 2012. 419 páginas. 22,99 €
En Salvador Giner (Barcelona, 1934) no hallamos simplemente una figura eminente de la Sociología en España, sino un nombre que representa algo más: en cierto modo, él es la Sociología española, desde que se publicaron sus excelentes compendios de la disciplina; y todo libro nuevo del autor merece una especial atención, casi devoción, por parte de la opinión pública. En efecto, esta obra supone una aportación especial que sitúa el pensamiento social hispano en sus cotas más altas.
¿Qué es El origen de la moral? Básicamente, un testimonio lúcido de rebeldía frente a la degradación irremisible del modelo de ciudadano que en su día engendró la revolución liberal, y que en su lugar ha dado paso a un “ser manipulable, crédulo, consumidor crónico, vulgar y solitario. Amoral”. Esto es, uno cualquiera de nosotros y nosotras. Ante esta situación, el autor reivindica la autoridad de la Sociología para afrontar la tarea insoslayable de la renovación moral de la condición de ciudadanía: “El reconocimiento de la dignidad del hombre, de cualquier ser humano, entraña hoy su transformación práctica en ciudadano”. Con esta intención asistimos a un curioso ejercicio de “demarcación” a la inversa: en vez de acotar cuidadosamente el terreno teórico al que la disciplina habría de tener acceso exclusivo, se nos muestra la diversidad de ámbitos en que se despliega la Sociología contemporánea como estructura unificante de todos los saberes críticos que dan cuenta de la condición social del ser humano.
El desarrollo del libro conduce hacia el hecho históricamente novedoso de que la moral representa hoy la condición de posibilidad misma de la integración social, habida cuenta de que la habitual solidaridad orgánica -económica y políticamente forzosa- conduce a un callejón sin salida, ante la certidumbre del colapso de la actual civilización: la destrucción del medio ambiente, el esquilmar al planeta y la insostenibilidad de la abismal desigualdad e injusticia de los niveles de riqueza y participación social a escala mundial. La argumentación oscila entonces entre una justificación social de la moral centrada en la mera supervivencia de la civilización y la posibilidad de convertir en realidad, en las nuevas condiciones de universalismo que la mundialización plantea, el aún palpitante “sueño de nuestra civilización: el de hacer de cada cual, sin excepción, un ser racionalmente autónomo y moralmente soberano”. La reflexión se impregna de tintes utópicos (en el más elevado sentido del término), en los que es difícil determinar cuál es el punto de anclaje o de “principio de realidad” con que el autor cuenta en sus pretensiones, aún más inciertas cuando se hace cargo de la aporía del problema sociológico del mal en sí mismo, tal como fue formulado, a diferentes niveles, por Schopenhauer, Nietzsche y Freud.
Esta obra constituye, pues, una auténtica enciclopedia resumida de la Sociología crítico-filosófica como disciplina que no renuncia al rigor científico, pero lo pone al servicio del cultivo teórico-práctico de la virtud: “convencer a quienes queden aún como ciudadanos responsables de la necesidad de su incorporación a la vita activa”. Una ética sancionada por el universalismo republicano de la dignidad humana, que tiene sus fuentes básicas en Kant y en Hannah Arendt, -partiendo de la inspiración básica de Max Weber como autor que nos revela la asociación que hemos de establecer entre la metodología científica y la valoración de los modos sociales de acción y pensamiento en su devenir histórico.
A través de las múltiples referencias teóricas e históricas de las que se hace eco, en diferentes rangos y campos de pensamiento, el profesor Giner quiere decirnos a cada uno de los lectores y lectoras que, lo sepamos o no (y es mejor que lo sepamos), somos responsables de propiciar cuál habrá de ser el sentido preponderante de la futura trayectoria existencial de la gran familia humana.
Por José Antonio González