La intervención francesa en Mali
Una guerra sin combates
lunes 04 de febrero de 2013, 12:14h
¿Dónde están los centenares, si no millares, de combatientes aguerridos de la Yihad, armados hasta los dientes, que sembraban el pánico y el terror entre la población de Tomboctú, de Kidal, de Gao, de Aguelhok, de Tessalit, de Tinzauaten?, se interroga la opinión publica de Argelia, de Marruecos, de Túnez. ¿Dónde están las falanges armadas que patrullaban las ciudades del norte de Mali, imponiendo la Sharia? Simplemente han desaparecido.
“Los grupos armados extremistas, llamados yihadistas o islamistas según la nomenklatura oficial de los medios de comunicación políticamente correctos, se han volatilizado del norte de Mali”, señala un análisis publicado en el blog alternativo Strategika51. Idéntica constatación hace la reviste Courrier International publicada en Francia. “Las ciudades malienses bajo control de los islamistas caen una tras otra en manos del Ejército francés y maliense sin la menor resistencia. Y sin embargo los yihadistas habían prometido librar una batalla terrible a los soldados franceses…”, constata la publicación.
Los especialistas magrebíes en el terrorismo islamista, dudan de que los que hasta ahora se presentaban como organizaciones yihadistas en el norte de Mali, tengan algo que ver con la Salafia Yihadia. Lo prueba la huida del campo de batalla frente a la intervención francesa. Nada que ver con la “resistencia” desencadenada en Irak, en Afganistán, en Siria y en Libia anteriormente, de la nebulosa yhihadista contra las tropas extranjeras en un caso, o los dictadores locales en el otro.
Hasta ahora, la mayoría de la prensa occidental se hacía eco de las informaciones procedentes de los respectivos gobiernos y centros de investigación, que afirmaban que elconjunto de grupos armados que se habían amparado del norte de Mali, movilizaban varios miles de combatientes.
Aunque los dos grupos más extremistas, que constituyen Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y el MUYAO (Movimiento por la Unidad del Yihad en Africa Occidental), disponen tan sólo de medio millar de combatientes, lasotras dos grandes formaciones armadas, el MNLA (Movimiento Nacional por la Liberación del Azawad) y Ansar Edin (los Partidarios de la Religión), reagrupan a varios miles de elementos armados, 3000 el primero y de 5 a 10 mil el segundo.
Es cierto, siempre según las medias occidentales, que una parte de los combatientes de los diferentes grupos, provenían de países limítrofes a Mali, de Mauritania, Níger, Marruecos, Argelia, Libia e incluso Túnez, que han podido retornar a sus países de origen para continuar su particular guerra santa. Sin embargo, el grueso de tales “tropas” eran gentes procedentes de la región, tuaregs de la tribu Iforas, malienses de las tribus Imghad, Chamanamasse, Idnan, Ichalan, y otras, que sin duda alguna siguen en Mali.
Si a los miles de combatientes armados de estas formaciones, se les suma un número impreciso de elementos armados que se han agrupado bajo otras siglas, el MIA (Movimiento Islámico del Azawad), o el MNA (Movimiento Nacional del Azawad), se dibuja un cuadro en el que las Fuerzas armadas francesas se verían frente a una interminable y sangrienta guerra de guerrillas, con atentados, emboscadas, kamikazes cargados de explosivos, coches bomba y un largo etcétera. Nada de eso ha ocurrido. Las únicas “operaciones militares” llevadas a cabo por el Ejército enviado por Paris, se limitan a bombardeos de “campos de entrenamiento”, de “depósitos de armas y carburantes” y de “refugios terroristas”. No ha habido prisioneros, y la prensa internacional está aún a la espera de poder constatar los supuestos “combates cuerpo a cuerpo” de los que se hacen eco anónimos ciudadanos malienses. La extraña guerra francesa en Mali aún no ha desvelado todos sus misterios.