el Papa abandona el Vaticano a las 5 de la tarde y a las 8 firma su renuncia
Benedicto XVI promete obediencia "incondicional" al próximo Pontífice el último día de su papado
jueves 28 de febrero de 2013, 11:29h
El papa Benedicto XVI ha prometido obediencia "incondicional" al próximo Pontífice durante su encuentro de despedida de los cardenales, a los que ha pedido que el Colegio Cardenalicio trabaje como una orquesta armoniosa. Los cardenales de la Iglesia Católica han expresado este jueves su "gratitud" al Papa por sus ocho años de pontificado en su último día. El Papa abandonará el Vaticano a las cinco de la tarde, tres horas antes de que sea firme su renuncia al Pontificado y comience la Sede Vacante.
"Prometo respeto incondicional y obediencia al nuevo papa", afirmó hoy Benedicto XVI ante los cardenales que se despidieron de él en el Vaticano, en su último día como papa. "Entre vosotros está el futuro papa, al que prometo mi respeto incondicional y obediencia. Continuaré rezando, especialmente en estos días (del cónclave)", afirmó Benedicto XVI, al que se le vio sereno, sonriente y relajado, en el discurso de despedida a los cardenales.
El papa Ratzinger, que a las ocho de la tarde de Roma (19.00 GMT) dejará de ser jefe de la Iglesia Católica, destacó la cercanía, solidaridad y consejos recibida de los cardenales en sus ocho años de pontificado. Benedicto XVI abogó para que el Colegio Cardenalicio sea "como una orquesta, en la que la diversidad pueda llevar a una armonía acorde".
El Obispo de Roma se refirió a la Iglesia y dijo que esta no es una "institución inventada por alguien, construida sobre una mesa, sino una realidad viviente, que vive transformándose aunque su naturaleza siempre es la misma, ya que su naturaleza es Cristo". También agradeció el apoyo y "consejos" dados por los cardenales en estos años y subrayó que "hemos servido a Cristo y a su Iglesia con profundo amor y entrega total".
El papa se despidió de los cardenales en la monumental Sala Clementina. Asistieron un centenar y tras sus palabras departió uno a uno con todos los purpurados. En algunos momentos se le vio reír con ganas, cuando algún cardenal, como el filipino Luis Antonio Tagle, de 55 años, el más joven de los purpurados, algo le dijo al oído.
En nombre de los cardenales, el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, le expresó "gratitud" por sus ocho años de pontificado y el ejemplo" que les ha dado en este tiempo. El decano dijo que la voz de la Iglesia se escuchará en la tierra hasta que la voz del ángel del Apocalipsis proclame "el tiempo se ha acabado, se ha cumplido el misterio de Dios". "Terminará así la historia de la Iglesia junto a la historia del mundo", precisó el purpurado.
Este ha sido el único acto, de carácter privado, previsto para hoy por Benedicto XVI en su último día de pontificado. Esta tarde, tras el almuerzo, Benedicto XVI abandonará el Palacio Pontificio del Vaticano y se trasladará a la villa Pontificia de Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma, donde se alojará hasta que estén acabadas las obras de restauración del convento de monjas de clausura existente dentro del Vaticano, donde vivirá.
Gratitud
Los cardenales de la Iglesia Católica han expresado este jueves su "gratitud" a Benedicto XVI por sus ocho años de pontificado, que concluyen hoy, y por el "ejemplo" que les ha dado en este tiempo.
Así lo señaló el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, en un discurso de agradecimiento, pronunciado al principio del encuentro de despedida que Benedicto XVI mantiene con los purpurados de la curia y los venidos a Roma para participar en el próximo cónclave que elegirá a su sucesor.
El centenar de cardenales que asiste al encuentro en la monumental Sala Clementina recibieron al papa con un fuerte aplauso.
El último día
Hoy es el último día del papado de Benedicto XVI, quien abandonará el Vaticano a las cinco de la tarde hora de Roma, tres horas antes de que sea firme su renuncia al Pontificado y comience la Sede Vacante.
Antes de abandonar el Palacio Apostólico, Benedicto XVI se despedirá a media mañana de los cardenales que así lo deseen en la monumental Sala Clementina.
Está previsto que el cardenal decano, Angelo Sodano, le dirija unas palabras. El papa hablará con todos los purpurados, pero de manera individual.
Tras el almuerzo, Benedicto XVI abandonará el Palacio Pontificio del Vaticano a las 16.55 horas de Roma (15.55 GMT).
Será despedido en el Patio de San Dámaso por un piquete de la Guardia Suiza y en un automóvil, acompañado del Secretario de Estado, el cardenal Bertone, se trasladará al helipuerto del pequeño estado, levantado en un lateral de los Jardines Vaticanos, de donde en un helicóptero viajará hasta Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma.
En el momento en el que el helicóptero emprenda el vuelo sonarán todas las campanas de las iglesias de Roma, la diócesis de Benedicto XVI y lo mismo harán las campanas de Castel Gandolfo cuando aterrice el aparato.
En el helipuerto de la Villa Pontificia será recibido por las autoridades civiles y religiosas locales y alrededor de las cinco y media de la tarde local (16.30 GMT) se asomará al balcón principal de la residencia papal para saludar a los fieles reunidos en la plaza.
Ese será el último acto público del papa y la única señal visible que anunciará que Benedicto XVI ya no es papa se verá a las ocho de la tarde, cuando la Guardia Suiza en la puerta del palacio de Castel Gandolfo concluya su servicio y abandone el lugar.
A partir de ese momento, la seguridad de Ratzinger estará garantizada por la Gendarmería Vaticana.
Inmediatamente comenzará la Sede Vacante, el interregno que va desde que fallece o renuncia un papa y se elige el sucesor.
No hay ceremonia especial, como firmas, ya que como establece el Código de Derecho Canónico lo único que hace falta es que el papa renuncie en plenas facultades mentales y lo haga presente ante los cardenales, lo que ya hizo el pasado 11 de febrero.
A las ocho de la tarde de Roma, hora elegida por el papa por considerar que es cuando concluye el trabajo diario concluirá un pontificado que comenzó el 19 de abril de 2005, cuando fue elegido sucesor de Juan Pablo II en el primer cónclave de este tercer milenio.
Benedicto XVI permanecerá en Castel Gandolfo hasta que estén acabadas las obras de restauración del convento de monjas de clausura existente dentro del Vaticano, donde vivirá.
Ratzinger se lleva a Castel Gandolfo documentos y apuntes privados, mientras que los del pontificado y los de la época en que fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe quedarán en el Vaticano para ser archivados.
Benedicto XVI seguirá llamándose Su Santidad y tendrá el título de "papa emérito" o "Romano Pontífice emérito", vestirá sotana blanca, sin esclavina, y calzará zapatos marrones.