en la frontera
Crónica religiosa. El cónclave comenzará el día 11
sábado 02 de marzo de 2013, 11:45h
Nos atrevemos a anticipar la fecha: será el día 11 cuando los 115 cardenales electores entren en la capilla Sixtina para decidir quién será el nuevo Papa. Lo harán tras participar en la Misa Solemne 'Pro eligiendo Papa', para después en solemne procesión, invocar al Espíritu Santo con el canto del Veni Creator .
Nos atrevemos a anticipar la fecha: será el día 11 cuando los 115 cardenales electores entren en la capilla Sixtina para decidir quién será el nuevo Papa. Lo harán tras participar en la Misa Solemne 'Pro eligiendo Papa', para después en solemne procesión, invocar al Espíritu Santo con el canto del Veni Creator . Cuando hayan entrado todos los purpurados, el cardenal decano del Sacro Colegio, Angelo Sodano leerá el juramento que deberán hacer los cardenales poniendo su mano derecha sobre los Evangelios: “Todos y cada uno de nosotros cardenales electores presentes en esta elección del Sumo Pontífice prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la Constitución Apostólica . Igualmente, prometemos, nos obligamos y juramos que quienquiera de nosotros que, por disposición divina, sea elegido Romano Pontífice, se comprometerá a desempeñar fielmente el 'munus petrinum' de Pastor de la Iglesia universal y no dejará de afirmar y defender denodadamente los derechos espirituales y temporales, así como la libertad de la Santa Sede. Sobre todo, prometemos y juramos observar con la máxima fidelidad y con todos, tanto clérigos como laicos, el secreto sobre todo lo relacionado de algún modo con la elección del Romano Pontífice y sobre lo que ocurre en el lugar de la elección concerniente directa o indirectamente al escrutinio; no violar de ningún modo este secreto tanto durante como después de la elección del nuevo Pontífice, a menos que sea dada autorización explícita por el mismo Pontífice; no apoyar o favorecer ninguna interferencia, oposición o cualquier otra forma de intervención”.
La Constitución habla claramente, en dos de sus artículos de la observancia del secreto, al establecer que los purpurados deberán abstenerse durante el proceso de elección de enviar o recibir mensajes de fuera de la Ciudad del Vaticano. En este sentido, el número 58 señala que “quienes directa o indirectamente pudieran violar el secreto ya se trate de palabras, escritos, señales o cualquier otro medio, incurrirían en la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica”. Además, en los números 81 y 82, se dice que los cardenales “se abstendrán de toda forma de pactos y compromisos de común acuerdo”.
Para le elección se necesitarán dos tercios de los votos . Si eso no ocurre en la tarde del primer día, es decir, en la primera votación, se continuará en la segunda jornada con cuatro escrutinios más, dos por la mañana y dos por la tarde. Si nadie consigue los dos tercios en las votaciones matutinas, habrá una fumata negra y lo mismo ocurrirá por la tarde. Así, hasta tres días consecutivos. Si en el tercero tampoco sale elegido el nuevo Sumo Pontífice, el proceso de elección se suspende durante una jornada para realizar una pausa de oración y de libre coloquio entre los cardenales. Si tras cuatro series de escrutinios no se obtuviera resultado positivo, entonces, según el Motu Proprio publicado por Benedicto XVI, tendrá que procederse a la votación no por mayoría sino que de nuevo se deberán alcanzar “al menos dos tercios”. Finalmente, cuando sea elegido el nuevo Papa, el cardenal decano le pedirá su consentimiento y le preguntará cómo quiere ser llamado y el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias levantará acta y los fieles presentes en la Plaza de San Pedro podrán ver la fumata blanca, mientras el nuevo Papa entra en una sacristía, tras la capilla Sixtina, y allí se prueba una de las tres sotanas blancas preparadas al efecto. Una sacristía que es llamada “la habitación de las lágrimas”, pues cuentan que casi todos los Pontífices recién elegidos lloran por la emoción del momento y sobre todo por la gran responsabilidad recibida.
Todo esto ocurrirá a partir del día 11, si este lunes, día 4 lo deciden los cardenales tras la reunión de la primera congregación. Unas reuniones que se han llamado siempre “preparatorias” y que sirven para que los purpurados vayan “tomando posiciones” o “mejores conocimientos”. Una reuniones que serán presididas por el Decano del Sacro Colegio, Angelo Sodano, mientras que el Camarlengo, Tarsicio Bertone, y otros tres cardenales elegidos por sorteo, se ocuparán de los asuntos ordinarios de la Santa Sede, según “reza” la Constitución Apostólica Universi Domini Gregis, que también tendrán que jurar los cardenales, con la fórmula “Prometemos, nos obligamos y juramos, todos y cada uno, observar exacta y fielmente todas las normas contenidas en la Constitución apostólica Universi Domini Gregis del Supo Pontífice Juan Pablo II, y mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa que de algún modo tenga que ver con la elección de Sumo Pontífice”. A continuación, cada purpurado dirá: "Yo prometo, me obligo y juro" poniendo la mano sobre los Evangelios.
Todo está previsto y no habrá “puntada sin hilo” y como hemos dicho al inicio, la fecha será el 11 de este mes, si no me han informado mal mis fuentes, que siempre han manado agua muy fiable.