Crónica cultural
Crónica de libros infantiles
lunes 18 de marzo de 2013, 19:06h
Original, divertido, bello, excepcional. Estos son calificativos que se recogen en la prensa referentes al libro infantil Las tres caras de la luna, (editorial Nube de Tinta) con el que su autora Sally Gardner ganó hace poco el Costa Children’s Prize. Cuenta la historia de Standish Treadwell de 15 años que desde la desaparición de sus padres, vive con su abuelo en la Zona Siete, el lugar donde acaban quienes no comulgan con el brutal régimen de la Patria. Estamos en una especie de Gran Bretaña, en los años 50.
Standish es un chico algo diferente. No solo tiene un ojo de cada color, sino que tampoco puede leer, ni sabe escribir... Es disléxico, y por ello, la perfecta víctima para los más tontos de su clase. Afortunadamente, Héctor, su nuevo vecino, le ayudará a sobrellevar esa carga y se convertirá en su amigo. Hasta que un día desaparece junto a los suyos, en un momento en el que la Patria aspira a demostrar su supremacía técnica sobre los países corruptos. Contra todo pronóstico, será Standish el que encuentre el camino para rescatar a su amigo y desenmascarar el fraude patriótico. Aunque deba pagar un altísimo precio.
Sally Gardner que ostenta el haber crecido en Birmingham muy cerca de la fábrica de chocolate Cadbury’s, era una niña que padeció, como el chico del cuento, dislexia. Aun así superó su retraso escolar. “Cuando todo el mundo ya consideraba que era un caso perdido, a los catorce años aprendí a leer”. Ingresó en la prestigiosa escuela londinense Central St.Martin’s Art School, donde se licenció en teatro con matrícula de honor.
Desde su primera novela cosechó éxits y premios. I, Coriander, ganó el premio Nestle Children Book Prize Gold Award de 2005. Desde entonces, no ha parado de escribir libros para niños y jóvenes.
Por último, las ediciones Maeva apuestan por un libro que en cierto modo va a contracorriente de lo que en mayoría se publica para los niños. Y se preguntan, ¿Puede una cerdita convertirse en una princesa? Con La princesa y la cerdita de Jonathan Emmett, ilustrado por Poly Bernadete.
Dos niñas opuestas. Clarinela es muy guapa y Cochinela es tremendamente divertida. Pero un buen día, la princesa Clarinela desaparece de la guardería real y en su lugar, encuentran a la cerdita Cochinela. El rey cree que es cosa de un hada mala, ya que es el tipo de cosas que pasa todo el tiempo en los libros. Mientras que la mujer del granjero cree que es cosa de un hada buena, ya que es el tipo de cosas que ocurre todo el tiempo en los libros. Y de esa forma, Clarinela se convierte en la hija de los granjeros y Cochinela en la hija de los reyes. Hasta que un día sus caminos vuelven a cruzarse.
El mensaje del libro está claro: Cuando estás contento con quien eres y con lo que tienes, no importa si eres o no una princesa. Y adivina, no todos los que consideramos desafortunados son verdaderos desafortunados.