Nada que negociar con ETA
jueves 28 de marzo de 2013, 10:35h
En el tono amenazante y chulesco que ha caracterizado todos sus “comunicados”, la banda terrorista ETA ha remitido un escrito, publicado por su vocero el periódico Gara, en el que advierte de “consecuencias negativas” ante el firme rechazo del Gobierno a entablar cualquier tipo de “diálogo” o “negociación”, después de que en Oslo se habían atrincherado sus autodesignados “interlocutores”, que no eran otros que los asesinos David Pla, Iratxe Sorzabal y Josu Ternera. La expulsión de estos pistoleros etarras de la capital noruega les ha tirado por tierra su plan en el que volvían erre que erre a pretender que un Estado de Derecho se sentase en una mesa de “negociación” con una banda de terroristas, como si estuvieran al mismo nivel. Una “negociación” de que llevarse a cabo no supondría otra cosa que una vergonzosa claudicación del Estado de Derecho.
A pesar de la presión que los criminales de ETA han querido ejercer sobre el Ejecutivo de Mariano Rajoy, este no ha movido un ápice su sólida postura de mantener que nada hay que negociar con los etarras, posición que, sin duda, recoge el sentir de la inmensa mayoría de los españoles, que no olvidan a los cientos y cientos de víctimas que han cubierto de sangre inocente el siniestro historial de la banda. En su escrito, ETA continúa empleando el mismo torticero lenguaje, llamando “conflicto” al sanguinario desafío de unos asesinos al Estado de Derecho. El mismo intolerable lenguaje en el que secundan a los etarras sus compañeros de viaje de Bildu –para los que un asesinato es una “muerte política”-, que incomprensiblemente se han instalado en las instituciones para emponzoñarlas como hermanos de sangre de ETA.
Desde que anunció el cese de su “actividad” armada, ETA, ciertamente, no ha vuelto a matar. Pero la fiera puede revolverse, por lo que no debe en absoluto bajarse la guardia. Pero en ningún momento hay que plantearse la más mínima posibilidad de “negociación”, como muy bien ha respondido el Ejecutivo, pese a las amenazas y el chantaje al que quería someterle con su último “comunicado”, tras el fracaso de su plan de Oslo. La única “negociación” que cabe es que ETA se disuelva y entregue las armas. Cualquier otra “negociación” solamente sería perpetuar e incentivar el terror.